Hablando de Proactividad: “no pierdas el tiempo viviendo la vida de otros” (Steve Jobs)

http://elemprendedorglobal.blogspot.com/2009/02/el-comportamiento-proactivo-y-el-exito.html

Vicktor Frankl, en su obra El hombre en busca de sentido (Herder, Barcelona 1979), acuñó el término proactividad y lo definió como “la libertad de elegir nuestra actidud frente a las circunstancias de nuestra propia vida“. Años después, el término llegó a extenderse cuando Stephen R. Corvey lo introdujo en sus publicaciones relacionándolo con el mundo empresarial y personal y definió el término como “la capacidad de liderar la propia vida”. Según el enfoque de Corvey, la proactividad va unida a autoeficacia y a la sensación de control de lo propio. Ralf Scharzer considera que el comportamiento proactivo es la fe en el propio potencial para mejorarse, tanto a sí mismo como las situaciones y el entorno que les rodea,  y expresa cómo las personas proactivas detectan aquello que les desgasta, depotencia y estresa y actúan desde la responsabilidad. Otros dos expertos en la materia, Bateman y Crant, añaden a estos aspectos que las personas proactivas son capaces de detectar situaciones dañinas y muestran una capacidad de generar cambios, en la opinión de estos autores la actitud proactiva consiste en ser flexible y adaptarse ante un  futuro incierto y consideran que es preciso tomar la iniciativa para mejorar.

En general se puede decir que por proactividad se entiende la actitud responsable a la hora de interpretar la propia realidad que va unida a una actuación congruente  acorde con dicha responsabilidad. Es una actitud de control de la propia conducta que se enfoca en tomar la iniciativa de un modo audaz y creativo que hace prevalecer la libertad de elección ante diversas circunstancias de la vida.  Una persona proactiva se mueve por valores meditados y ante lo que ocurre a su alrededor, sabe lo que necesita y actúa en consecuencia. Al actuar de manera proactiva la persona centra toda su energía en aquello en lo que SÍ puede hacer algo y no se desgasta en circunstancias sobre las que NO tiene ni libertad de acción, ni posibilidad de influencia.  Se puede decir que la actitud proactiva actúa conociendo las propias debilidades y fortalezas, expresa su opinión de un modo asertivo, tiene  una confianza en sí misma que lleva a no paralizarse por miedo y le conduce a interpretar los problemas como circunstancias y los cambios e incertidumbres como retos, sin resistirse  ni dejarse frenar por ellos.

La proactividad abandona la expectativa de que otros actúen para solucionarle, persevera y sabe distinguir la diferencia entre el luchar por lo que considera básico en la vida y la tozudez que se deja la piel en objetivos muchas veces ajenos a uno mismo. La personalidad proactiva asume sus fracasos como tales y aprende de ellos; pone por delante aquellos valores que en la propia percepción son importantes en la vida y está dispuesta a cambiar de rumbo tantas veces como sea necesario para conseguir vivir su propia vida de un modo congruente acorde a esos valores personales e intransferibles. La proactividad no vive a través de los parámetros de otras personas y entiende y respeta que cada cual tenga los suyos y busque lo que necesita;  no se acomoda ni se aferra, no se vende, no se postpone ni engaña, es inconformista y si es necesario desafía lo convencional. La proactividad traduce sus emociones en hechos positivos. La proactividad tiene capacidad de anticipación y un claro olfato para diferenciar lo que debe ser aceptado y lo que necesita ser cambiado. En este sentido, la personalidad proactiva no se desgasta ni se recrea mórbidamente en el fracaso, es consciente, se asume y se pone a trabajar para cambiar su realidad.

Hoy en día, y sin duda debido a las circunstancias de cambio en todos los ámbitos que afectan al ser -en lo biológico, en lo histórico, filosófico, lo económico, lo psicológico así como lo político-social-, la proactividad, enmarcada dentro de la formación en competencias a lo largo de toda la vida, se muestra como una herramienta de uso más que eficaz. Mario Benedetti dijo: “Cuando parecía que teníamos todas las respuestas, de pronto, nos cambiaron todas las preguntas”, en estos momentos de Baja Postmodernidad  se podría decir que la liquidez “Baumaniana”  ha ardido hasta evaporarse dejando un hongo de neblina de contaminación global sobre el mundo.  Se quiere avanzar y a duras penas se logran dar trompicones sobre una tarima inestable e irregular, una superficie desconcertante con múltiples saltos, aristas y vacíos.  Nada parece ser como se suponía que debía haber sido y, por mucha receta que exista a mano, nadie parece saber cómo debería ser (y mucho menos cómo será) a partir de ahora.

En este contexto de cuestionamiento de  la mercantilización global se sufren las consecuencias de haber dado por sentado y por hecho muchas cosas. Son momentos de decepción y dolor en los que la persona parece haber despertado para encontrar los pedazos del espejismo y la ilusión astillados entre las manos. En esta situación se puede optar por seguir tan diversos caminos como seres y actitudes existen en el mundo. Hay quienes se enrocan en responder mecánica y compulsivamente a los ecos de viejas preguntas, otros se proponen actuar en el camino de la “resistencia” a aceptar la nueva realidad y esperar que la denominada “crisis” pase y salga, no sólo el sol, sino además el sol de antaño. Algunos cierran los ojos y aprietan los puños y los dientes fuerte y dedican todas sus energías al servicio de “salvar” la empresa -y por ende el propio ego- y así luchar sin tregua para mantenerse en el limbo y, de paso, culpar a quién y lo que sea de la propia situación:  a la globalización, al G20, a los bancos, las inmobiliarias,  culpar a la Bolsa o a la misma vida.

Esta actitud afortunadamente cada vez está más en desuso, soplan nuevos vientos y son muchas las personas que se ubican en un marco mental diferente: cada día que pasa hay más gente ocupada en poner manos a la obra “aquí-ahora” para cuestionarse, para desaprender, para formarse -en el ámbito personal y profesional- para descodificar y aprender a hablar el nuevo lenguaje de los tiempos. Conocer ese lenguaje parece un previo imprescindible para poder detectar cuales son las necesidades actuales, las que se plasmarán posiblemente en preguntas concretas que después llegar a responder. Puede que este sea un camino más que válido que lleve a trabajar y esforzarse en responder dichas preguntas dentro de la complejidad de la nueva concepción espacio-temporal que nos acompaña.

Aunque en los últimos tiempos personas y empresas se hayan hipotecado para comprar y vender cuentos, con finales de “comieron perdices”, aunque se eche de menos la alegría y el frotarse de manos ante las grandes expectativas de felicidad o de fructíferas cosechas. Aunque la ilusion de antaño le hiciera sentir a uno volar por las nubes y contarse cuentos de la lechera, en mi opinión es más que interesante necesario bajar pistón y listón, agradecer y valorar lo que sí se tiene en lugar de aferrarse mentalmente a lo que uno tuvo o le gustaría tener y escucharse aunque las respuestas que reciba no sean “cómodas” ni  “bonitas”.

Parece importante que los relatos y las declaraciones de intenciones den paso a los hechos, que la palabra de honor sea moneda válida en la que confiar, que tanto humo y tanta niebla despeje, que la verborrea calle y se practiquen en hechos conceptos como “Honestidad”, “Esfuerzo”, “Respeto” -en su significado original proviniente del latín “atención y consideración”-. Puede que después de todo, a pesar de la que está cayendo e incluso justamente por ello, esta sea una  gran oportunidad de aligerar la maleta y descartar cargas, ideas y concepciones ya innecesarias por lo inútiles -muchas veces asumidas a regañadientes en el camino como “daños colaterales”-. Es posible que después de tanta individualidad estemos viviendo el nacimiento de un nuevo tiempo, el de la caída de los líderes y el resurgir de los equipos, las comunidades, los grupos familiares , el tiempo de los grupos de personas que comparten realidades e intereses similares. Quién sabe si un día lo que hoy se vive como un drama es la semilla de un nuevo tiempo de unión que consiga la fuerza para cambiar este desastroso tinglado mental.

Hemos considerado a “Papá Estado”  y a “Mamá Empresa” los responsables de nuestro bienestar, ahora que tanto “papá como mamá” han reventado y soltado lastre, es hora de crecer, moverse y empezar a buscar formas de supervivencia basadas en la autonomía y el propio esfuerzo. Puede que al interpretar lo que está pasando de un modo positivo tengamos ocasión de reflexionar, ser honestos y asumir lo que sí uno considera imprescindible y volver a ponerse en el camino de encontrar dentro de uno mismo la fuerza y la necesidad para  luchar por ello. Es más que posible que elegir romper la dependencia y volver a sentir los pies descalzos en la tierra húmeda no sea una desgracia tan grande sino incluso una opción de valor de la que aprender un nuevo modo de relacionarnos. Quién sabe si lo positivo de cualquier batacazo es sencillamente sentirse más vivo, más consciente y activo, más humilde y más en paz con uno mismo al asumir el fracaso propio, más tranquilo al pagar la deuda adquirida, más libre, más x, más y, mas n

Al cerrar esta reflexión recuerdo una máxima de la sabiduría popular: “nadie dijo que la vida fuera fácil”, no seré yo quién contradiga esta máxima, todo lo contrario, en mi experiencia “vivir duele”, ahora bien, con crisis y sin ella, con todo y sin duda, la “vida-vida” merece la pena, lo que suele suceder es que muchas veces con el ajetreo diario y las prisas por satisfacer y cumplir con un guión que parece escribirse por otros o por sí mismo, se llega a olvidar lo que esa “vida-vida” significa para cada uno. En este contexto, sería importante parar la rueda, mirar para dentro para ver si algo ha de ser cambiado y si es así tener la valentía de cambiarlo así como aceptar y asumir lo que no tiene remedio. En este contexto sería imprescindible tener en cuenta la voz propia, la que recuerda para qué vino uno hasta este mundo y qué le ha traído hasta el momento en el que se encuentra, preguntarse si uno se reconoce en lo que uno vive, si uno se ratifica en ello y responderse con coraje y sinceridad. La práctica de la proactividad no tiene mucha técnica ni existe un manual concreto, ni siquiera tiene vuelta atrás, una vez que los truenos salen de la caja de Pandora se trata simple y llanamente de actuar en consecuencia con uno mismo.

Para terminar quiero mencionar a Stephen Covey quién expresa en Los siete hábitos de la gente altamente efectiva: “lo que nos hiere o daña no es lo que nos sucede sino nuestra respuesta a lo que sucede”, añado las palabras de Victor Frankl en El hombre en busca de sentido, describe cómo en el campo de concentración en el que estuvo preso había algunos hombres que iban de barracón en barracón dando a otros el último trozo de pan que les quedaba.”Puede que fueran pocos en número, pero ofrecían pruebas suficientes de que al hombre (persona*) se le puede arrebatar todo salvo una cosa: la suprema de las libertades humanas —la elección de la actitud personal ante un conjunto de circunstancias— para decidir su propio camino.”  

Es de esperar que ante lo que está aconteciendo, muchas elecciones personales unidas decidan apostar por una actitud proactiva que haga avanzar a esta sociedad global y nos acerque a sentirnos algo más orgullosos de pertenecer al género humano.

Belén

Bibliografía y Webgrafía
Bateman y Crant “The Proactive Component of Organizational Behavior” Journal of Organizational Behavior. 1993
Corvey, Stephen R. Los siete hábitos de la gente altamente efectiva (Paidós Méjico, 1996)
Frankl, Vicktor El hombre en busca de sentido (Herder, Barcelona 1979)
Luperdi Salgado Carlos “La proactividad, esa desconocida facultad humana” en http://www.monografias.com/trabajos42/proactividad/proactividad2.shtml
Pallarés, María en “La Flecha, diario de ciencia y tecnología”  http://www.laflecha.net/articulos/empresas/que_es_proactividad?page=1
Imagen extraída de: http://elemprendedorglobal.blogspot.com/2009/02/el-comportamiento-proactivo-y-el-exito.html

6 comentarios

  1. Me ha parecido un ensayo interesantísimo. Tanto en lo que se alude a las actuaciones/ decisiones individuales como cuando se refiere al sentido de lo colectivo para llevar a cabo un proyecto.
    Creo que es tiempo de asertividad. Me refiero en general. Sucede sin embargo que para poder ser asertivos, o pro-activos, hay que ser conscientes de la propia conducta. Ese es el tema central, me parece. Corren tiempos en los que las conductas son más regidas por el “dejarse llevar y ya se verá”, o agarrarse a tablas presuntamente salvadoras, sin reflexión previa.
    En el tema grupal me ha interesado mucho el concepto y lo que significa de “bien empleo” de las fuerzas correspondientes a una empresa o proyecto común. Y me hace reflexionar a mi vez acerca de las formas de motivación que puedan inducir a ello. Me gustaría que en un futuro, si es posible, publicaras un ensayo sobre la motivación en el grupo de trabajo. Seguramente aprenderé también, como de este escrito.
    Gracias.

    • Oído cocina Mrs Alena, atiendo tu pedido y me pongo a cocinar ensayo sobre la motivación en los equipos, gracias por dejar tu opinión, leo la cantidad de visitas casi 24.000 (oé oé oéee) y me da pena que los comentarios sean tan pocos, a ver si más gente se anima a dejar opinión y esta casa habitada empieza a disfrutar de recibir a las visitas!!!!
      Un abrazo lleno del cariño y respeto que tengo a Alenarte y a ti entre otras cosas por tu modo de dirigirla
      Belén

  2. Simplemente genial Belén, me siento profundamente identificado con todo lo que comentas, y además admiro la forma en que lo expresas. yo también opino que estamos en el momento en que cada cual debe enfrentarse a sí mismo y a la realidad tal como es, sin escudos, sin pantallas. Es el momento para aprender en el sentido más amplio de la palabra y de experimentar. Yo soy optimista en cuanto a que estamos en un momento de cambio que nos hará reformular muchas de la ideas que teníamos sobre la vida, el trabajo, el poder, etc, y creo que a la larga será para mejor. Un abrazo Belén.

    Josu

    • Gracias Josu,
      coincido 100% en opinión, hay un camino intransferible que debe ser hecho a pie, “a pelo”, las autopistas y las ideas que no vengan avaladas por hechos aquí no sirven para nada. Estoy convencida de que todos estos cambios servirán para gestar un nuevo modo de vivir espero que más auténtico, más igualitario, más democrático en el sentido original del concepto. Son tiempos de unión para el crecimiento y esto seguro que nos lleva a puertos mucho más creativos,más llenos, más diversos y por lo tanto más ricos.
      Un abrazo y muchas gracias por dejar constancia de tu paso por aquí!

  3. Me encantó tu ensayo, contiene muy buenas reflexiones!!! ya lo compartí con mis amigos también

  4. Felicitaciones, recien voy armando mi proyecto de investigación en cuanto la proactividada en la educación, me sirve de gran ayuda gracias, quisiera más consejos bibliográficos de proactividad.

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