Belén Pérez de Prado

Orientacion- Asesoramiento- Supervisión-Formación

Elecciones de caminos y la práctica del asesoramiento

http://naxo.blogspot.es/img/caminos.gif

Hay momentos al hacer un asesoramiento se tiene la sensación de estar asistiendo al milagro que supone un parto. Se tiene ocasión de presenciar cómo la persona (el cliente en este caso) puja consigo mismo, “se lucha” por estar mejor, por entenderse, por colocar las piezas del puzzle de manera que pueda ver con más claridad, pueda conseguir motivos para seguir viviendo en términos amables consigo mismo y con su entorno, en definitiva, para conseguir aquel objetivo personal que, incluso sin tenerlo consciente, tiene trazado.

En ese “dar a luz” se activa ”el darse cuenta” y con ello a veces ocurre  que el cliente va descubriendo elementos que cuestionan aspectos de su modo de funcionamiento de años, el mismo que le ha dado seguridad hasta entonces. Así se va hallando otro modo de ver las cosas y con ese descubrimiento la persona se sorprende y celebra y también a veces se cuestiona y tambalea hasta llegar a asustarse. Para cuidarse y dependiendo de su necesidad  el cliente en ocasiones opta por “aguantar el tirón” y seguir indagando dentro de sí, por confiar en sí y en el profesional que le acompaña en este proceso y darse su tiempo para que lo que deba nacer nazca, para esperar el tiempo necesario para recoger el fruto de lo sembrado. No es fácil.

En otros momentos también ocurre que la persona, para protegerse sin duda, decide meter el descubrimiento y todos los truenos que conlleva en la caja de Pandora y salir corriendo. Los motivos de los que se echa mano para justificar pueden ser múltipes. Si se indaga un poco en ellos suele ser motivado por la sensación de que peligra su propia imagen, por necesitar evitarse el dolor que puede suponer el desaprendizaje, por el calado del descubrimiento y las fantasías catastróficas que anticipa que lo nuevo y desconocido puede desencadenar. A veces la necesidad de tirar la toalla viene motivada por la sensación de caos, la falta de control de sí mismo y de la situación, sea lo que sea su actitud también puede deberse a un genuino interés de evitar un sufrimiento a sí mismo y/o a su entorno relacional. La adivinación puede llegar, al igual que la justificación, al mismísimo infinito. Sea por lo que sea son momentos duros en los que como profesional -con tristeza, desconcierto y por haberlo vivido en las propias carnes con una enorme comprensión-se presencia cómo el cliente opta por el camino del olvido de sí mismo, de postponer su búsqueda sine die e incluso reforzar en ocasiones justamente lo que más le hiere.

En ocasiones, en la práctica profesional se me hace muy difícil no decir, respetar y “dejar marchar” a la persona por ese camino que ha elegido. Se acoge la despedida, dejo la mano tendida y después en lo privado se desencadena una secuencia de hiper-responsabilidad en la que una se cuestiona si la dosis en la intervención ha sido la adecuada, si debería haber omitido esto o dicho aquello que calló. El cuestionamiento personal y profesional es para mí inevitable  e imprescindible, es más, no quiero llegar en el futuro a una situación de “aceptación en plano” sin pasar por esa revisión autocrítica al trabajo realizado y si una siente la gran carga de responsabilidad que conlleva el acompañamiento a un cliente, también necesita creer al 100% en la capacidad de decisión del  mismo y en el respeto a su actitud cuando esta no es la que a una le gustaría que fuera.

Los caminos se eligen, esas elecciones tienen sus consecuencias y marcan también sendas de aprendizajes nuevos y otros pendientes. Al decidir tomar un camino en vez de otro uno se dispone a cambiar unos problemas por otros y uno lo hace con la confianza de no estar equivocado, esperando encontrar su objetivo al final. Hay  caminos empinados, rocosos, polvorientos, otros aparentemente más fáciles cuesta abajo, más conocidos y transitados salpicados de las viejas piedras habituadas a que uno tropiece en ellas. A veces viene bien recordar algo muy básico: nadie tiene la solución óptima para la vida de otro. Nadie tiene la responsabilidad de las elecciones de otro. Se trata -al fin y al cabo y por muy duro que en ocasiones suponga el ver a una persona a la que uno aprecia pasarlo mal- de respetar y entender que cada cual elige su camino, cada uno lleva su paso y hace los rodeos y las paradas que necesita. Entender que la persona tiene derecho a elegir su camino sea este el que sea y cuando actúa de corazón, por muy ilógico que parezca a la galería y a la confederación de expertos mundiales, por muy largo y tortuoso que se presente, por muchos atajos que otros conozcan, alguien que está buscando lo mejor para sí mismo se merece, cuando menos, un enorme Respeto.

Belén

 fotografía extraída de: [http://naxo.blogspot.es/img/caminos.gif]

15 enero 2010 - Publicado por | General

2 comentarios »

  1. Apreciados senores mi comentario respeto a caminios es lo mejor que me leido en toda mi vida gracias a Dios y a ustedes . Apreciadamete ximena lorza

    Comentario por maria ximena | 8 octubre 2011 | Responder

    • Hola Ximena,
      te agradezco mucho que hayas animado a dejar tu opinión ¡y te animo a seguir participando! estas páginas están abiertas a tu visión sobre lo que en ellas se comentan
      Un abrazo
      Belén

      Comentario por Belén Pérez de Prado | 11 octubre 2011 | Responder


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