Belén Pérez de Prado

Orientacion- Asesoramiento- Supervisión- Coaching

Organizaciones Vivas

 sol-y-luna1

En su teoría del lenguaje Wittengstein señalaba que todo es voruteil, palabra traducible por prejuicio. El ser humano construye a través del lenguaje su propia historia y extrae conclusiones sobre la historia de los grupos y la sociedad en la que se enmarcan y con estos constructos interpreta su propia realidad y la de su entorno.

El modelo antropomórfico defendido por Javier Fernández Aguado -catedrático del área de Dirección General, en el Foro Europeo, doctor en filosofía y en Ciencias Empresariales y coach de alta dirección entre otros numerosos méritos- interpreta a las organizaciones como elementos vivos, que nacen, crecen, se reproducen y en muchos casos enferman y mueren y entender las organizaciones de este modo aporta un conocimiento esencial a la hora de trabajar con ellas y en ellas. Es interesante descubrir cómo las organizaciones tienen un potencial de sentimientos que de no ser tenidos en cuenta pueden dar al traste con los mejores planes de desarrollo del mundo.

Pararse a observar dónde se resiente el sistema, cuáles son sus puntos débiles y sus fuertes ayuda sobremanera a entender la organización y a funcionar de acuerdo con sus posibilidades. Conocer la propia identidad facilita el poder remar a favor del propio viento y que de esta manera puedan brotar ideas y formas de trabajo que abran vías nuevas. Es importante conocer el pulso vital de la empresa para no resistirse y permitir que mueran aquellas normas antiguas que ya de poco o nada sirven y que depotencian y exprimen a los equipos

El Desarrollo Organizacional (D.O.) deja bien claro que la organización por sí misma no existe, son las personas que trabajan en ella y sus clientes los que a través de sus vivencias extraen unas conclusiones, hacen una interpretación histórica de la empresa y de esa manera le dan cuerpo, vida, entidad e identidad. Al consultar diferente bibliografía al respecto se puede concluir que las organizaciones cuentan, por lo tanto y al igual que las personas, con sus zonas de luz y sombra así como con sus zonas grises. Conocer dichas zonas aporta un conocimiento de lo propio que puede ayudar a la hora de intervenir y de mejorar, pueden servir de gran guía a la hora de de reforzar, actualizar y limar aquellos aspectos que se consideren necesarios para conseguir un mejor funcionamiento: un clima en la vida de trabajo más pleno, más satisfactorio, una gestión de todos sus recursos más eficiente, efectiva y eficaz.

La organización, al igual que las personas, no sólo gestiona su conocimiento intelectual teórico, sino que “siente” y por lo tanto sufre y ama, se resiente y se esponja, fluctúa así como se arriesga o retrae dependiendo del clima que en ella se respire. Para ello Javier Fernández Aguado desde su extensa formación y experiencia aporta algunas actitudes que favorecen la vida sana de las organizaciones -que bien pensado podrían ser aplicadas en el mundo de las relaciones personales- como son: el evitar saturarla transmitiendo aquello que pueda ser asumido, no descargar inquietudes interiores sobre quienes no tienen posibilidad ni poder de resolverlas, expresar aquello que ayuda, establecer una comunicación clara y directa, ser generoso en la valoración del otro al manifestar entusiasmo ante el éxito ajeno. El experto indica cómo a la organización le ayuda la valoración positiva en momentos complicados y no “estomaga” bien las amenazas.-si bien le ayuda contar con límites y con ciertas normas de funcionamiento y conocer las consecuencias de saltarse los límites-.

Se podría decir por lo tanto que a las organizaciones hay que “aprenderlas” sin aferrarlas para saber aproximarse a ellas entendiéndolas, para saber cuidarlas. Ser consciente de las expectativas y adecuar los objetivos a sus posibilidades es cuidar la organización, como cuidarla es aceptar que no todo tiene que salir bien y que el mundo no está hecho a la medida de cada uno. La organización necesita respirar y por lo tanto agradece que no se le agobie, que no se corra con el termómetro en ristre para medir todo y a todos a todas horas. La organización necesita guías claras y confianza en las personas que las componen y esto supone en momentos por parte de quienes la dirigen “dejar hacer” a los equipos. Interpretar a los trabajadores como enemigos y tener una baja opinión de ellos incide directamente en la autoestima de la organización entera.

Del mismo modo que ser padre/madre/ formar parte de una pareja hoy en día poco tiene que ver con lo que fue en tiempos pasados, trabajar en la dirección postmoderna conlleva ser sabedor de las características concretas de nuestros tiempos, el contar con una consciencia de aquello que “se cocina” en la sociedad tiene unos efectos directos en las personas que forman los equipos que constituyen una organización. Ya no sirve tener en exclusiva un currículo técnico, hoy en día el dirigir requiere contar con actitudes positivas a las que sumar habilidades comunicativas que sepan conectar de forma optimista y facilitadora con las personas con las que se trabaja. Implica ser un experto/a en eliminar obstáculos para que los equipos puedan centrarse en llevar a cabo sus funciones, ser “jefe/a” tiene que ver con el aprendizaje continuo –aprendizaje sustituido hoy en día en muchas ocasiones con un castrante “yo ya me lo sé” tristemente empobrecedor que raya en el ridículo-

Dirigir tiene que ver con humildad, cuestionamiento y apertura de mente, con saber que no se sabe que anime a tener los ojos abiertos al entorno y a adquirir la formación necesaria como en este caso habilidades de gestión de sentimientos y relaciones; dirigir una empresa lleva consigo saber de sí mismo y de la alteridad y requiere una aplicación inteligente de los recursos de modo que todas las partes se beneficien.

Ninguno de los aspectos mencionados deja fuera los objetivos de empresa, más bien todo lo contrario, es tener en cuenta que si los vínculos con las personas que trabajan en una empresa fallan, si las habilidades de mediación brillan por su ausencia, la empresa tiene muchos boletos para abocarse al desastre. Se cambiarán las piezas, se aplicará un “remedio fantástico” tras otro y se harán cambios que garanticen la supervivencia del antiguo sistema…, y no hace falta ser adivino para predecir que todo ello engrosará el histórico “en negro” y creará resentimientos que se enquistarán en el sistema general, generarán relatos que pasarán en un boca-oreja imparable de los antiguos empleados a los incorporados recientemente y de estos a sus entornos relacionales y de ahí a los clientes y por extensión al grupo social inmediato, que hoy en día debido a las TIC (Tecnologías de la Información y Comunicación) significa la sociedad global entera, en tiempo real…sólo con un click de ratón.

Belén Pérez de Prado

7 Marzo 2009 Publicado por Belén Pérez de Prado | General | | Aún no hay comentarios