Belén Pérez de Prado

Orientacion- Asesoramiento- Supervisión- Coaching

Una cuestión de identidad.-

Una cuestión de Identidad. (Reflexión personal)

“Cada una de las palabras que aquí escribo me parece a mí de un ardiente interés, pero he de poner mucho cuidado en no creer que esto basta para que les ocurra lo mismo a quienes ven las cosas desde fuera” (Thomas Mann)

A veces, una indaga en ciertas palabras con curiosidad y cuando se aproxima a ellas y las escucha, en ocasiones percibe su quejido bajo la carga de múltiples significados diferentes, los que a lo largo de la vida tantas personas distintas les han atribuido. En ocasiones y para entender determinados conceptos, en lo personal, suelo encontrar de ayuda el simplificar lo complejo. Hoy me aproximo a expresar por primera vez por escrito mi concepto de identidad, no es sencillo poner en palabras emociones y sentimientos, y para ello necesito convocar otras palabras con significados igualmente subjetivos, que van en mi sentir indisolublemente unidas a ella. Y lo hago despacito, poco a poco y con la humildad de quién sabe que en el segundo siguiente pude aprender algo que cambie por completo su percepción del mundo y las cosas.

Me gusta saber de las palabras y para conocerlas en ocasiones indago en su Raíz, otra palabra llena de simbolismo, intrínsecamente unida a identidad.  Abro tierra con las dos manos alrededor de su Raíz y me encuentro con que identidad proviene del latin identĭtas, -ātis, y a su vez  desciende de idem y significa “el mismo”, esta derivación toma como modelo el vocablo “entitas, es decir: entidad (Corominas, 1961). Concluyo que la palabra “identitas” se conforma y da un significado de  “el mismo ser”, “la misma entidad” y tiene como sinónimos otras palabras que al “organismo” de mi identidad le sientan bien: “unidad, semejanza, coincidencia, similitud, personalidad, identificación”, (Diccionario Cuervo 2005)

Mi concepto de Raíz también viene ligado inevitablemente a los valores necesarios para crecer, florecer y dar fruto; -supone seguridad, sustento y nutrición- y todo ello me lleva directamente y de nuevo a identidad, que si bien tiene características líquidas[2] -en su fluidez, dinamismo y capacidad de adaptarse-, tiene al mismo tiempo y paradójicamente aspectos unidos a la tierra-sólidos, invariables, asentados, elegidos- que permanecen con el paso del tiempo y que se ratifican según voy adquiriendo más edad, y voy ampliando mis ámbitos de elección. Raíz va unida a origen e historia personal, familiar y colectiva; va unida a pasado, a asentamiento de aprendizaje consciente y constante de uno mismo[3], a conocer las propias continuidades y rupturas también.

Esta  identidad camina, en mi sentir,  muy unida también al Respeto[4]. Respeto en un aspecto simbólico, “sagrado”, entendido como el cuidado que yo misma me debo, y ambos van unidos a ir a favor de mi propio viento y al buscar  mi propia congruencia[5]. El Respeto necesario para poder respirar y para expresar lo que siento, si así lo decido, y hacerlo sin miedo, de una manera libre, digna a mi parecer.

Escribo dos líneas mas arriba “Respeto para poder” y eso me guía directamente a que mi identidad  quiere ser Soberana[6]. No quiere dejar su poder en otras manos que no sean las suyas y las de los suyos. Considera como un derecho fundamental el decidir por sí misma -dónde cuando y cómo quiere llevarse, o no; decidir también con quién quiere caminarse y acompañarse, y cree hondamente que esa Soberanía es la que posibilita la auténtica democracia: la que no entiende de besamanos a amos, ni de derechos de pernada de señoríos, la que da lugar a la expresión de otras Soberanías, la que se basa en “los valores de la Ilustración: la igualdad, la autonomía, y la lucha de la razón contra el prejuicio[7]”. A mi identidad no le agrada en exceso que la “toleren[8]”, quiere vivirse sin acallar su voz por miedo a ser colocada dónde no quiere, le gusta ejercer el derecho de decir lo que siente, requiere el pedir lo que desea en vez de aguardar a que le den permiso, decide correr riesgos en vez de aferrarse a lo seguro.[9]

Y mi identidad no está sola, busca su identificación y pertenencia. Sabe de sí misma y no le gusta que le digan cómo o de dónde es. Ella elige, pone límites cuando le cuentan cuentos y pretenden invalidarla –sabe lo que significa la invasión y dejarse avasallar-y se protege. Es cabezota congénita, y se siente hermanada con otras personas en las que discierne necesidades semejantes y similar lectura de sus propias identidades y por lo tanto también en ocasiones se define como contraidentitaria y toma conciencia a partir de la diferencia o la oposición para definirse, en ocasiones la identidad propia emerge presionada por el conflicto.[10]

Mi identidad tiene también su sueño, y en su utopía se sueña en un mundo en el que  el saber sobre uno mismo y de dónde uno viene, guía y aporta datos sobre hacia dónde uno se quiere llevar. Amar el origen, la lengua, el territorio propio, la familia y cultura, posibilita el vivenciar y entender profundamente que otras geografías humanas amen del mismo modo sus propios paisajes. Esta identidad mía ha sido alimentada con una cultura que, en base a ese amor a lo suyo, ha sido alentada a interesarse por conocer y sumar el aprendizaje que deriva de conocer las leyendas de otros mapas.[11] Invita a compartir visiones y aportaciones de otras identidades y celebra sus ideas, pensamientos, emociones y sentimientos con los de otros, disfruta también de otras gastronomías, canciones y bailes alrededor de una mesa dónde cada cual aporta su tono y sus símbolos, su propia letra que ponga letra en su canción para después, -y sólo entonces- crear una melodía común, universal. 

          En resumen, diría que si miro por dentro me reconozco como ella: múltiple, dúctil y en continuo movimiento[12] y pido -como ella- ejercer mi Soberanía. Mi identidad quiere elegirse, reflejarse en los suyos, distinguirse del otro y ser reconocida como distinta por los demás[13] y no quiero olvidar un pequeño detalle: desea con todas sus fuerzas para “el otro”, idéntico espacio que requiere para sí.

Belén Pérez de Prado

 



[1] En algún momento he escuchado o leído que “la humildad no consiste en rebajarse, significa estar abierto a que en el minuto siguiente se pueda aprender algo que cambie la percepción que se ha tenido hasta ese momento del mundo” (la cita no es literal y es en estos momentos de un autor/a desconocido/a para mí)

 

[2] El profesor Zygmunt Bauman ha desarrollado el concepto de líquido en algunas de sus obras como “Sociedad Líquida”o en “Amor Líquido”Fondo de cultura Económica, Madrid, 2005

[3] “Quien sistemáticamente se engaña sobre sí mismo se está comportando irracionalmente, pero quién es capaz de dejarse ilustrar sobre su irracionalidad, no solamente dispone de la racionalidad de un agente capaz de juzgar y de actuar racionalmente con arreglo a fines, de la racionalidad de un sujeto moralmente lúcido y digno de confianza en asuntos práctico-morales, de la racionalidad de un sujeto sensible en sus valoraciones y estéticamente capaz, sino también de la fuerza de comportarse reflexivamente frente a su propia subjetividad, y penetrar las coacciones irracionales a que pueden estar sistemáticamente sometidas sus manifestaciones cognitivas, sus manifestaciones práctico-morales y sus manifestaciones práctico-estéticas.” (Habermas 1987, I, p.41)

[4] Quizá es oportuno indicar que en mi diccionario personal el Respeto mencionado nada tiene que ver con acatamiento, obediencia, sumisión, rendición  y rendibú como curiosamente expresa el RAE

[5] Búsqueda de congruencia para mí significa: “que aquello que siento, se corresponda con lo que pienso, digo y hago”. (Mariló López Garrido)

[6]Nietzsche expresa de un modo muy bello esta sensación que quiero transmitir: “Aprendí a caminar, y desde entonces corro. Aprendí a volar, y desde entonces no tolero que me empujen de un sitio a otro. Ahora soy ligero, ahora me veo a mí mismo debajo de mí, ahora un dios baila en mí”

[7] Lo que me lleva de nuevo a  Nietzsche y a su idea de que cada palabra o concepto es “vorurteil” (prejuicio). Definición extraída de De Martino G., Brúcese M., Las filósofas

[8] Tolerar tiene para mí connotaciones negativas,  lo entiendo como soportar, aguantar “a pesar de no estar de acuerdo  las ideas, creencias o prácticas de los demás cuando son diferentes o contrarias a las propias, lo uno a sufrir, llevar con paciencia (RAE 22ª edición)  de ahí que se opte por utilizar el Respeto antes que tolerancia.

[9] Los cinco derechos por Virginia Satir: “El derecho de ver y escuchar lo que hay aquí, en vez de lo que debería haber, hubo o habrá. El derecho de decir lo que uno siente y piensa, en vez de lo que uno debería decir. EL derecho de sentir lo que uno siente, en vez de lo que debería sentir. El derecho de pedir lo que se desea en vez de aguardar a que le den permiso. El derecho de correr riesgos por propia cuenta en vez de querer sólo lo seguro”.

[10] Junqueras Oriol, Historia del Mundo Moderno. Humanidades. UAB.

[11] ”La estructura simbólica permite a un sistema de la personalidad asegurar la continuidad y consistencia en el cambio de sus circunstancias biográficas a través de sus diversas posiciones en el espacio social” (Habermas citado en  McCarthy 1987 p. 394) extraído de Acción Comunicativa e intervención social Hernandez Aristu J.)

[12]La identidad es dinámica, elástica y plural” ( Historia del mundo moderno Oriol Junqueras UAB)

[13]Nadie puede construir su identidad al margen de las identificaciones que otros formulan en torno a él…, la auto-identificación reconocida inter-subjetivamente es la base para la afirmación  de la propia identidad. (Habermas 1985, p. 21)

 

BIBLIOGRAFÍA

Habermas, Jürgen. Teoría de la acción Comunicativa. Vol. I. Racionalidad de la Acción y Racionalización Social. Madrid, 1987

Hernández Aristu, Jesús. Acción Comunicativa e Intervención Social. Editorial popular S.A. Madrid, 1990.

Nietzsche, Friedrich. Asi habló Zarathustra. Planeta Agostini, Barcelona 1992.

Satir, Virginia. En contacto íntimo. Neo Person Ediciones, Madrid 1976.

RAE. 22ª edición. Espasa-Calpe Madrid, 1992.

De Martino G., Bruzzese M., Las filósofas. 1996

http://books.google.com/books

 

 

Imagen: <http://www.arthistory.sbc.edu/imageswomen/papers/tyreepandora/pandora.html>

 

 

 

 

 

 

3 Julio 2008 - Publicado por Belén Pérez de Prado | General | | Aún no hay comentarios

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