Belén Pérez de Prado

Orientacion- Asesoramiento- Supervisión- Coaching

“De/cimientos”

 

Como de habitarse se trata,

comenzaré por los principios…

 

 

                                                               

 

 

 

 

     ”Cierro la puerta tras de mi” Khnopff   http://artblogbybob.blogspot.com/2007_09_01_archive.html

 

 

 

 

 

Me escucho, te escucho.

Son muchos y conocidos los elementos que facilitan una buena expresión en nuestra comunicación. Hoy, quiero destacar la importancia de la escucha en la comunicación y me propongo señalar algunos elementos sobre la escucha que os animen a pararos a “escuchar cómo escucháis”

No os descubriré nada nuevo, Plutarco ya dijo en su tiempo: “Para saber hablar es preciso saber escuchar”,y se atribuye a Zenon de Elea en el siglo V a.n.e. la frase: “Nos han sido dadas dos orejas, pero en cambio sólo una boca, para que podamos hablar menos y escuchar más”, pero sí quiero destacar algunos aspectos relacionados con la escucha que por conocidos a veces se dan por hecho y se minimizan a la hora de escuchar.

La escucha a la que me refiero, la escucha activa, se utiliza como método de intervención relacionado con las “profesiones de ayuda”, en el campo del asesoramiento, de la mediación, de la psicología…; no obstante, no es una misión sólo de estos y otros profesionales.  El aprender el arte de escuchar es una tarea personal que incide en una mejora nuestras relaciones con nosotros mismos así como con nuestro entorno relacional, tanto profesional como afectivo.

Es un arte a desarrollar que tiene muchos beneficios directos para la persona, ayuda a sentirse ubicado y al día con uno mismo, aporta congruencia (entendiendo la congruencia como cuando lo que sientes se corresponde con lo que piensas, dices y haces), en definitiva nos da claridad a la hora de comunicar con uno mismo y desde ahí expresar lo que uno piensa y siente a los demás.

Respecto a la comunicación con el otro, esta escucha está también especialmente indicada para momentos en los que alguien recurre a nosotros porque le mueve un problema, se encuentra en una crisis vital, con una necesidad de sentirse entendido o de aclararse ante alguna situación que está viviendo.

 

Esta destreza de escuchar requiere entre otros aspectos: acoger a la persona que habla, observar, estar atento a los ritmos del otro, sería algo así como descodificar el lenguaje tanto verbal como no verbal de la persona que habla contrastándolo con ella, y cuando digo contrastar me refiero a confirmar con la otra persona que lo escuchado se corresponde con lo que ha querido decir. Por dar un ejemplo sería algo así como: “Lo que te /escucho o entiendo es— ¿es así para ti?”/ “¿es eso lo que quieres decir?”

La escucha implica una actitud personal que decide sintonizar con el núcleo íntimo de la persona que se comunica con nosotros y seguir el camino que trace en su comunicación.

 

He elegido un fragmento de R. O´Donnell, del libro “El mosaico de la misericordia” que en su día fue un regalo (gracias Laura) y a mi parecer comunica muy bien los aspectos que quiero señalar, os propongo leerlo “escuchándolo” para posteriormente sacar algunas conclusiones. 

“ ¡Escucha!

Cuando te pido que me escuches y tú empiezas a aconsejarme, no estás haciendo lo que te he pedido.

 

Cuando te pido que me escuches y tú empiezas a decirme por qué yo no debería sentirme así, no estás respetando mis sentimientos.

 

Cuando te pido que me escuches y tú piensas que debes hacer algo para resolver mi problema, estás decepcionando mis esperanzas.

 

¡Escúchame! Todo lo que te pido es que me escuches, no quiero que me hables ni que te tomes molestias por mí. Escúchame, sólo eso.

 

Es fácil aconsejar. Pero yo no soy un incapaz. Tal vez me encuentre desanimado y con problemas, pero no soy un incapaz.

 

Cuando tú haces por mí lo que yo mismo puedo y tengo necesidad de hacer, no estás haciendo otra cosa que atizar mis miedos y mi inseguridad.

 

Pero cuando aceptas, simplemente, que lo que siento me pertenece a mí por muy irracional que sea, entonces no tengo por qué tratar de hacerte comprender más y puedo  empezar a descubrir lo que hay dentro de mí.”

 

R. O´Donnell, “El mosaico de la misericordia”.

 

 

Si escuchamos con atención la petición de escucha del fragmento leído podemos concluir aspectos sobre “lo que no es escuchar”, permitidme que los remarque:

 

1.- Escuchar no es aconsejar a la otra persona, ni echar un sermón (con frases de respuesta como “tú lo que tienes que hacer es…”)

2.- No es rebatir lo que la otra persona siente/piensa. (No, a ti lo que te pasa es…)

3.- Escuchar no es “salvar al otro”, ni hacerle la tarea  (“tú deja que ya me ocupo yo”)

4.- Escuchar no es quitar importancia a lo que la otra persona expresa. (¡Pero si es una tontería…!)

5.- No significa esperar a que la otra persona termine lo que está contando para relatar nuestra historia. (“Sí sí, lo tuyo es grave pero espera que te cuente yo…¡ lo mío es mucho peor!”

 

Por poner algún ejemplo, de la vida cotidiana, pensad en lo comprendidos que os sentís cuando al expresar “estoy muy nervioso” te contestan “tú tranquilo, relájate” o cuando dices “estoy muy precupado” y te dicen: “pues no, tú no te preocupes”.  Quizás os habéis encontrado con el “síndrome del experto”, aquellas ocasiones en las que estás contando algo y la persona que lo escucha te interrumpe para decir “no hace falta que digas nada, ya sé lo que me vas a contar…”

 

Hemos visto lo que no es escuchar de un modo activo. Entonces ¿Qué es la escucha activa? El espacio con el que cuento y sobre todo el no querer extenderme en exceso condicionan mi respuesta así que he elegido aspectos básicos claros.

 

·  Escuchar es Acompañar lo que la otra persona expresa, es reflejar con gestos, silencios y palabras tu respeto de sus ritmos, tiempos y silencios ( respecto a los cuales Jacques Lacan dice “cuando hay dos, el silencio es comunicación”)

 

· Supone no obstaculizar e interrumpir lo menos posible a la otra persona, permitiéndole expresar al completo sus pensamientos/ sentimientos.  

 

· Significa mostrar una actitud de empatía, esto significa  “meterte en los zapatos del otro” para comprender desde dónde dice lo que dice, qué significado da en su diccionario personal a lo que dice.

 

· Escuchar es creer genuinamente que los pensamientos y sentimientos de la otra persona le pertenecen y aceptarlos sean estos los que sean, sin pelearlos, sin juzgarlos. Es creer en el derecho del otro a pensar y sentir lo que piensa y siente, y creer en su capacidad para solucionar sus propios temas.

 

· El Escuchar al que me refiero tiene que ver con parar los ruidos internos y separar “lo mío de lo suyo”  para acompañar sin interferencias lo que la otra persona expresa.

 

· Tal y como expresa el fragmento de O’ Donell, es hacer de espejo en el que la otra persona pueda verse y pueda entender mejor lo que ocurre dentro de sí.

 

Escucharse y escuchar ayuda a romper el hábito de hablar por hablar y entrar en el “hablar para decir” que facilita una comunicación de profundidad

Pablo Neruda en su poema V de “Veinte poemas de amor y una canción desesperada” resume en mi opinión los dos aspectos básicos en la comunicación, la expresión y la escucha, y lo hace del siguiente modo: “Quiero que mis palabras digan lo que yo quiero que digan y que tú las oigas como yo quiero que las oigas”. 

Bien, espero haber sido capaz de transmitiros la importancia que conlleva la escucha en la comunicación y sobre todo que alguno de los aspectos que hoy he señalado os animen, como os comentaba en el inicio, a “escuchar cómo escucháis”.

Por si así fuera y quisierais ampliar información, quiero aportar el título de dos libros que son una delicia: el primero es Visión General de la Comunicación por Jesús Madrid Soriano en el que podéis profundizar en la técnica y el arte de la escucha activa y Si me escuchara me entendería De Jacques Salomé y Sylvie Galland de la editorial Sal Térrea en el que podéis encontrar aspectos más relacionados con esa auto-escucha y con la relación de uno consigo mismo.

Belén.-

2 Julio 2008 - Publicado por Belén Pérez de Prado | General | | 1 comentario

1 comentario »

  1. También para mí la frase de Neruda encierra una definición de saber “enterderse” … y de llevarla a la practica. Y por supuesto me quedo con las reglas de “lo que no es escuchar”. Creo que se se pusieran en práctica habría un mejor entendimiento.

    comentario por Pilar | 2 Julio 2008 | Responder


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