Belén Pérez de Prado

Orientacion- Asesoramiento- Supervisión- Coaching

Entrevista a Claudio Naranjo (por Laura Martinez, Ramón Ballester y Arjuna Peragón)

El 24 de octubre Claudio Naranjo dio una charla en el Centre de Cultura Contemporánea de Barcelona sobre las etapas del desarrollo del ego a través de un clásico taoísta, los episodios del viaje del Rey Mono, compuesto por Wu Cheng en el siglo XVI.
Nosotros aprovechamos la ocasión para entrevistarle acerca del camino interior y las herramientas a nuestro alcance para la transformación personal.
Claudio es ampliamente conocido como uno de los personajes más relevantes del movimiento humanista, pionero de la Psicología Transpersonal y vocero de un nuevo chamanismo. Es fundador del Instituto SAT para la Formación Integrativa de agentes de cambio. Entre sus trabajos cabe destacar la difusión del Eneagrama con diferentes libros publicados: “Gestalt sin fronteras”, “Carácter y Neurosis”, “La Agonía del Patriarcado”.
 
CLAUDIO: Me piden que hable de la transformación no sólo como se la entiende en psicoterapia, que es sanar de cosas que molestan, que duelen; sino en la implicación espiritual, que es el pasar de un estado común y corriente, digamos del estado en el que la mayor parte de la gente se encuentra, a una condición de conciencia más amplia, más extendida.

Me parece interesante el planteamiento porque creo que hay círculos a los cuales la terapia todavía no llega, como una cosa muy interesante. Y debe haber círculos, me imagino, en los que está un poco desprestigiada.

Hablar del camino, de la transformación, de la elevación de la persona a otra condición, es algo en lo que uno no puede dejar de interesarse. Porque se puede decir que nacemos con un anhelo espiritual, con un anhelo de transformación que alguna gente siente como un llamado a sanar. Hay personas que sienten como un apretón del dolor. Eso son cosas que suceden típicamente a los chamanes, que son los primeros maestros espirituales del mundo. Ellos no son llamados por una voz sublime que les dice «ven hacia acá que te daré sabiduría». La vocación chamánica es un no poder aguantarse más de lo que, visto con nuestros ojos, sería enfermedad. Son enfermos que se reconocen como tales y por eso pasan a otra condición.

Desconfío un poco de formas de espiritualidad que se plantean como ajenas a la psicoterapia, porque hay una tentación de decir «a mí me interesa el espíritu, pero no me interesan esas cosas que le pasaron a uno de niño, no me interesan las vicisitudes de la vida familiar». Hay un peligro en la espiritualidad que no toca el dolor, que quiere solamente lo bueno. En cambio es tal vez menor el peligro para la persona que se mete en el dolor, porque si se abre la vieja herida y realmente se sana de eso, se queda en una condición más receptiva a otras cosas que llegan después, cuando uno ya tiene energía psicológica liberada para “cosas”, digamos, superiores.

Es cierto que la terapia, como todas las cosas, entra en un mundo humano en el que hay gente que lo hace bien y gente que no lo hace tan bien. Hay personas que tienen la vocación o la necesidad, o que han atravesado por el proceso interno que les permite, a través del conocimiento de sí mismos, entender verdaderamente al otro.

La psicoterapia de hoy pasa por escuelas, pasa por un sistema académico, no pasa lo suficiente por este proceso interno; como en los mitos en que el héroe es partido en pedacitos y se lo echa en la olla a cocer antes de que salga renovado y renacido. Hay gente que no se mete suficientemente como para entender las cosas desde su vida, sino que aprende técnicas, aprende teorías. Y una persona que no lo ha hecho como los viejos chamanes, que no se ha metido personalmente, que no ha partido siendo un buscador, (añadiendo un interés personal al interés profesional), no puede ofrecer lo mismo. Y eso es lo que forma las escuelas hoy en día. Yo creo que hay un público ahí un poco traicionado. Un público que va al psicólogo, o padres que mandan al niño al psicólogo, y terminan diciendo «mejor no meterse con esta gente».

ARJUNA: Sí, pero tal como dices, están los dos peligros. Porque las personas que se han puesto dentro del mundo espiritual a enseñar, los maestros, que no han pasado por el dolor o no han pasado por ese proceso terapéutico, han tenido alguna experiencia cumbre que les ha confundido creyendo que ya estaban preparados para la enseñanza, y realmente ha sido como tú decías en la charla del otro día: El ego ha cogido la gloria.

CLAUDIO: Eso es otro fenómeno. Están los que no se han metido, los que han aprendido solamente de los libros, y están los que han tenido una experiencia, pero actúan desde la grandiosidad o desde el entusiasmo juvenil. Y eso ya es más. Aunque sea una situación de aprendiz de brujo que se queda demasiado grande, no deja de hacer su bien, porque a veces el entusiasmo egóico de un aprendiz se transmite y sirve al otro. Seguramente esto ha contribuido un poco a la imagen discutible de la psicología humanista hoy en día, en el entorno del movimiento californiano. ¡Tantos que se las han dado de maestros cuando estaban a medio cocer!

Bueno, con este preludio bien se puede decir del camino… yo siempre digo que para subir al cielo se necesita una escalera larga y una cortita. Que la escalera larga es arreglar las cosas de esta vida, que arreglar las cosas de esta vida es vivir mejor, llegar a ser mejor persona. Lo que en las escuelas espirituales antiguas se llamaba llegar a ser más virtuoso. Eso es lo que hace la terapia. La terapia es como una forma alternativa de lo que antes era la escuela de la virtud. El intento, no de ser una persona más amorosa, porque no se puede amar a la fuerza, sino el intento de desinhibir la conducta destructiva, la manipulación, la mentira… portarse bien.

Ese “portarse bien” no es que sea un método muy poderoso, porque una cosa es portarse bien y otra es ser mejor. El portarse bien es un camino muy lento para llegar a ser mejor. Y toda la cultura cristiana ortodoxa, digamos tradicional, es casi una demostración histórica de que eso no basta, excepto si hay una vocación. Hay gente sincera, que de tanto esfuerzo en portarse bien llega a ser santo. Pero hay otros que se portan bien hipócritamente y no cosechan hacia dentro. El resultado es que no llegan a una transformación a través de ese esfuerzo externo.

La terapia puede ser entendida como una manera de ayudar a este proceso de arreglar las relaciones humanas, yendo más allá de este simple intento de ser mejor persona (que se plantea universalmente desde el yoga y el budismo, a la tradición occidental). El conocimiento de uno mismo es una manera de desenredar lo que hay que desenredar. Y yo creo que el propósito de llegar a poner las cosas en su lugar y llegar a ser mejor persona es una cosa magnífica si está en el contexto de una buena orientación. Es una ayuda para el viaje, si hay un sentido de que hay un viaje, si hay una vocación sentida, con o sin palabras, si la persona es un buscador, lo exprese como lo exprese.

Pero si la psicoterapia es una cosa aislada, simplemente porque la persona viene con algo que le duele, ya sea la cabeza o el alma, y el médico dice «para eso tienes que conocerte», o «vamos, cuéntame qué pasa aquí o allá», el gesto es muy diferente. Así que es bueno que la psicoterapia exista en lo que se pudiera llamar un contexto transpersonal, en un contexto de espiritualidad ilustrada, digamos.

Para eso son buenas cosas tales como los cuentos de sabiduría. Las grandes cosas que no se pueden poner en forma de cuento es muy discutible que valga la pena decirlas. Las grandes verdades se pueden expresar en forma muy modesta, muy sencilla. Estos cuentos de hadas, como los cuentos de Grimm, se sabe hoy, fueron un producto consciente y no un producto folclórico. Sabemos ahora que hubo en Europa una cultura de brujas, que sabían de plantas medicinales y de cuentos. Y que después de que la Inquisición las liquidó, en sus hogueras desapareció esa sabiduría, que era un factor equilibrante de la cultura ortodoxa de su tiempo.

Los cuentos de verdadera substancia se refieren al viaje interior. Los entiende una persona en la medida en que ya está dentro del viaje.

El otro día, en la conferencia, hacía alusión al agua de la vida, por ejemplo. Todos tenemos sed de un agua de la vida que va a sanar a alguien que está enfermo dentro. Como ese viejo rey. No necesariamente ha de ser agua de la vida, a veces lo que se va a buscar son los tres pelos del diablo. Eso es lo que va a hacer la curación. Y da lo mismo cómo se ponga el símbolo, todos son relativos a una búsqueda que antes de finalizar va a llevar a una cierta aventura. Y las etapas de esa aventura, si uno empieza a mirar, contienen generalmente más sabiduría de la que posee normalmente un psicólogo.

En vista que me piden que hable del viaje interior podría hacerlo a través de un cuento sufí, un cuento que se parece mucho al de hadas, pero que existe como parte de una tradición viva. Y el cuento se usa como un equivalente de lo que en el mundo occidental es la teoría. Como una forma figurativa.

Yo estoy convencido de que los cuentos de hadas son cuentos sufís, que viajaron desde Palestina y Asia Central a través del Mediterráneo al mundo celta, bretón y a otros lugares en los primeros siglos del cristianismo. Ya son pocos los que creen en la teoría de Jung, que decía que son producto del inconsciente colectivo, él pensaba que eran sabiduría popular. Hoy día los mitólogos han comprobado cómo las imágenes se repiten, los motivos se repiten. Y está a la vista que los cuentos del Cáucaso y los cuentos bretones, o los cuentos que circulaban en Inglaterra, están hechos de los mismos pedazos del mosaico y que puede tratarse de una transmisión geográfica.

Lo que, en algunas tierras, se ha llamado mito, que es la base de una práctica religiosa, como el mito de Osiris. Revestido en un principio de sacralidad, ha pasado a la forma más modesta de cuento, menos ligada a un culto pero ligada a una explicación. Y de ahí siguió la popularización, para que algo de eso llegue a la cultura en general.

Hay cuentos sufís que se parecen mucho a los cuentos de hadas, o viceversa. A mí me gusta mucho el cuento del caballo volador.

Era un rey que tenía dos hijos. Un hijo era ocioso, se llamaba Tambal, que significa algo así como “soñador”. Y el otro era un hijo práctico y le gustaban las cosas útiles.
El rey era un verdadero protector de la comunidad, y quería proveer a las gentes de su reino de cosas de utilidad social. Y un día llamó a un concurso para que la gente de más talento del reino produjera cosas. Había un forjador muy famoso que se aisló en su torre. Se oyó que daba golpes y que trabajaba día y noche para este concurso. Al fin aparece con un producto maravilloso, que es un aparato que no sólo se puede deslizar sobre la tierra, sino que puede volar lentamente y también sumergirse en el agua. No se había visto una maravilla tan grande nunca.
Todos aplauden felices y felicitan al que presenta este invento, y están seguros de que ha de ser el elegido.
Pero después aparece un carpintero poco conocido y presenta un caballo de madera tallada. «-¿Qué es ésto?» dice el rey cuando comparece para presentar su pieza. «-Bueno», contesta el carpintero, «esto parece una cosa muy simple, pero tiene una propiedad especial, y es que este caballo obedece al deseo del que lo monta, y lo lleva allá donde quiere el jinete».
«-¡Ah!, dice el cortesano, ésto es un juguete, es como una broma frente a ese producto que ha presentado el ingeniero. Se lo podrías dar a tu hijo Tambal, que es un soñador». Y se lo dan.
Y al carpintero no le hacen ningún caso. Incluso hay una versión del cuento en la que, por pretender una cosa tan trivial, cuando se trata de un concurso serio de cosas útiles, lo castigan, lo amarran de un árbol. Algo así como una crucifixión simbólica.
Y triunfa realmente el aparato este de las muchas propiedades. Pero Tambal se monta en el caballo. Se le ha dicho algo de que el caballo puede llevarlo a cumplir el deseo de su propio corazón, y él dice: «-¡Ay!… cuánto me gustaría saber cuál es el deseo de mi corazón». Y el caballo se levanta por el aire y lo lleva a un castillo que está flotando, un castillo giratorio. El rey está ausente en ese castillo, pero está la princesa. Se encuentran Tambal y la princesa y es un amor a primera vista, una cosa maravillosa. Pero el rey, que estaba de visita en otra parte, regresa. Entonces Tambal esconde el caballo detrás de la cortina, se esconde él mismo. Y este amor tan maravilloso queda interrumpido, porque el rey descubre el caballo.
A Tambal no se le ocurre otra cosa que hacer que huir, para volver a la tierra de su padre y conseguir refuerzos de alguna manera. Pasará largo tiempo antes de que pueda casarse con la princesa. Es un símbolo de cómo en la vida espiritual también ocurre que, tras el encuentro con la princesa, hasta que se realice eso del matrimonio, es muy largo el proceso. Aparece el amor, pero después de la luna de miel se lo pierde.
Entonces Tambal tiene que volver para pedir refuerzos a su padre, el rey. Dice: «voy a venir con ejércitos de mi padre, voy a conquistar a la princesa». El padre de la princesa se llama en el cuento el Rey Kahana, una palabra que en árabe significa algo así como profeta, pero profeta de poca categoría. Es como el rey de la etapa de la inflación, un exaltado espiritual. Insiste en que su hija sea casada con el Príncipe del Oeste. Ya está destinada y no quiere ni oír hablar de lo que ella vaya a sentir. Como en todos los cuentos de hadas, la princesa es una cautiva de su propio padre, que tiene otros planes para ella. La princesa Durri Karim, la perla preciosa.
Esta perla preciosa del alma va a tener que esperarse hasta una larga aventura de Tambal, que se dice que recorre desiertos y que ya piensa que ha perdido su causa. Hay momentos en los que cree haber llegado, pero son espejismos. Ocurren toda clase de altibajos y pasa un tiempo muy largo… hasta que llega a un bosquecillo muy agradable en el que hay árboles frutales y se siente agua cristalina. Es como un paraíso. Hay unas frutas muy bonitas. Tambal come de ellas y se queda dormido.
Y cuando despierta se mira en el agua y ve que le han crecido las uñas enormemente. Le ha crecido barba, pelo por todas partes, le han crecido cuernos… ve como una imagen demonizada de sí mismo, es una cosa horrorosa. Aunque llegara a la tierra de su padre, aunque pudiera cumplir con los actos liberatorios, ya no se puede esperar que la princesa lo acepte en esas condiciones. Lo que le parecía un paraíso es realmente un preludio a, digamos, una demonización. El se ve más feo de lo que nunca se ha visto en la vida.
Está desesperado cuando ve a lo lejos a un hombre que se acerca con una lámpara, un peregrino, como un viejo sabio. Y él, que en este momento de la necesidad más grande, de la necesidad más sincera de guía, tiene la posibilidad, le pregunta «Padre, ¡qué debo hacer?». Y el otro le dice «Come de las frutas secas, no de los frutos maduros. Y luego sigue tu destino».
Y así lo hace, come de las frutas secas. Poco a poco se le va pasando esta condición de demonizado. Él se pregunta «¡qué es eso de seguir mi destino?», cuando oye un repiqueo y ve llegar una caravana. Es el Príncipe del Oeste, que viene a buscar a la princesa para casarse con ella. Y muy arrogante le dice: «!Oye! ¿Tú eres el dueño de esta fruta? !Yo quiero comer de esta fruta! !Dame!». Y se come unas cuantas de esas frutas tan atractivas. Le pasa lo mismo, se vuelve un demonio. El no se puede presentar a la princesa de esa manera, así que le dice a Tambal: «!Oye, te vamos a poner a tí mientras tanto!».
Así que esconden al Príncipe del Oeste que se ha puesto demoníaco y cuando Tambal, siguiendo su destino, llega hasta donde está la princesa, se casan. Ella sólo pone una condición, que le den el caballo de madera. Y el padre entrega a la princesa con este juguete del cual se ha encaprichado. El padre sabe que eso tiene que ver con un amante secreto, pero en ese momento ya no importa. Y cuando el verdadero Príncipe del Oeste va a echar las cuentas con este Tambal por el cual se siente envenenado, (intenta darle una cuchillada), pero el otro parte con la princesa, se eleva por los aires en el caballo de madera.

Es un cuento que refleja exactamente las etapas del viaje. Primero, una actitud de la mente disponible como a soñar, como a preguntarse cuál es su verdadero deseo en lugar de estar tan atrapada en lo mundano, en las cosas que sirven… Luego es el caballo mágico, el encuentro con la princesa, el encuentro con la esencia y el encuentro con el centro de sí mismo. El amor, el conocer…. y luego la pérdida de eso. La tribulación, que es la noche oscura, o como quiera que se la llame. Y luego un período de, en el fondo, encontrarse con la sombra. Tras lo cual empiezan a cambiar los roles, como si lo feo, lo malo, lo podrido que aún lleva uno dentro empezara a supurar. Lo interno se empieza a hacer externo, se empieza a hacer visible. Pero al mismo tiempo al hacerse visible se va haciendo menos, se va produciendo la purificación. Luego todo acontece por sí mismo, de ahí en adelante no hay trabajo. Hay que aguantar, seguir el destino no más. Y al final el reencuentro con la princesa, el reencuentro con el alma después de haberla perdido… la ascensión.

ARJUNA: Y en estas etapas, la gracia divina, algo que no depende de uno, ¿qué lugar ocupa? ¿En qué momento se da?

CLAUDIO: La gracia divina y humana, la energía espiritual, está siempre ahí.

MON: Lo nombraste ayer como el camino espiritual. Hay un camino espiritual dentro del mundo terapéutico en el que nos movemos. Tropezamos con el dolor, lo soltamos o no… pero en el caso de Schubert precisamente hablaste de la vida como escuela, como que la esencia tiene una manera de llamar. Tú lo llamabas el lenguaje del espíritu, como que la vida misma tiene un llamado, o tiene varias llamadas. Continuamente la esencia va llamando de distintas maneras y continuamente nos volvemos a dormir.

CLAUDIO: Yo creo que cuanto más conscientes nos ponemos más despertamos a sentir la vida como campo de trabajo y de pruebas. Como que llega un momento en que uno ve que no hay nada por acaso. Y que a uno le llegan exactamente las experiencias que necesita. A veces incluso las pruebas que uno no pasa son pruebas que a uno lo transforman un poco y que lo dejan por lo menos con más conciencia de lo que tiene que hacer o de lo que le falta. Ni siquiera las pruebas en las que uno fracasa son pérdidas completas. Como si la vida estuviera orquestada. Y a eso tal vez llamémosle Providencia más que Gracia, pero es expresión de una ayuda que está viniendo siempre, sólo que a veces estamos muy ciegos o muy incapaces de recibirla. Otras veces sí que ponemos más atención.

MON: Como si hubiese un proceso de sensibilización.

CLAUDIO: Hay mucha gente que se pone sabia tan sólo con el cumplir años. Hay viejos para quienes la vejez misma es el equivalente de lo que sería el caso del yogui que se retira al bosque en la India clásica, después de cumplir con su familia… A veces en la vejez la gente pierde una parte del cerebro que tiene que ver con el mundo y ya no funciona tan bien, ya no están los mismos intereses. Pero entonces la vida se hace como un Sabat en el sentido original del día de Dios, no el día del mundo. El día que no es para hacer cosas, no es para engrandecerse, no es para competir, sino para estar con lo más profundo. Hay viejos que cuando les toca la crisis de la vejez, tal vez porque han hecho una vida suficientemente buena, es como un yoga intensivo en que aparece el desapego sin que se hubieran propuesto desapegarse antes. Y al que le llega la crisis y no la pasa es como un viejo loco que da mucho malestar a los que le rodean, se exalta el ego. No es raro que la vejez ponga claramente a la gente más sabia.
Hay gente a la que, simplemente ante la pérdida de un ser querido, o ante la vejez, les basta sin maestro, sin terapia. Así que la terapia sería una ayuda para que pueda aprovechar bien las ocasiones de la vida.

ARJUNA: Sí, yo iba a comentar algo acerca de la muerte. Que el hecho de tenerla más cerca te desidentifica de este apego o esta ilusión, o este deseo que a veces tenemos con la vida.

CLAUDIO: La certeza de la muerte física promueve la muerte del ego. No es que se pueda morir tan fácil el ego. Es el ejemplo de una persona que ya no se enoja, o que no se pone pretenciosa porque, ahora que se va a morir, siente vivamente que ello es efímero.

En algunas personas el estar al borde mismo de la muerte produce un grado de separación del ego. Hay muchas de estas experiencias que llaman los americanos Near Death Experiences. Experiencias de muerte inminente, muerte próxima. Es gente que sale del quirófano, o sale de debajo de un auto, en alguna situación de inminencia de la muerte y tocado por un… es como el encuentro con la princesa: haberse encontrado con una luz al otro lado de un túnel, haberse encontrado con un guía espiritual, haberse encontrado con un estado de ser diferente. Y la vida es diferente después de eso. No es que no haya ego, es como el viaje al castillo flotante. Ese castillo no está en este mundo, sino en otro, no está conectado. Debe hacerse una integración después. Tiene que hacerse un trabajo para que la vida se haga compatible con eso. Aunque está la semilla de la destrucción del ego que viene de la muerte, esa semilla tiene que hacerse una muerte efectiva. Y eso es un camino largo, muchos años de desierto. Un ir limándose poco a poco.

Claudio Naranjo formó parte del primer equipo del Esalen Institute, centro en el que pasó a ser uno de los tres sucesores de Fritz Perls, y fundó en California el Instituto SAT, una escuela integradora de la psicoterapia y las tradiciones espirituales. En esta segunda parte de la entrevista que le hicimos el grupo de redacción de Conciencia Sin Fronteras nos habla de cómo fue tomando forma aquel sueño de fundar una Escuela Integrativa.

 
Una visión Integradora
 
MON: Queríamos preguntarte sobre la terapia integrativa, sobre cómo ves tú el eclecticismo espiritual y terapéutico.CLAUDIO: Históricamente lo que sucedió es que hace algunas décadas se rompió el imperio monolítico del Psicoanálisis en psicoterapia, surgieron muchas alternativas, surgió la escuela de Rogers, surgió la Gestalt, surgió la Danzaterapia, surgieron muchas maneras de hacer. Y luego el público consumidor, en lugar de beber en una sola fuente como había hecho antes, se empezó a alimentar de muchas fuentes. Llegó ésto a ocurrir entre profesionales mismos, gente que entonces estaba en formación. Psicólogos, psicoterapeutas, personas que ayudaban a otros, empezaron a ver un poco de Bioenergética, un poco del Proceso de Cuadrinidad, estas cosas. Y algunas personas primero hablaban un poco con sorna, con crítica: -”Que esto no es serio, que es un poquito de ésto un poquito de aquello…” Yo siempre tuve fe en la validez de seguir el propio olfato en la exploración de las múltiples propuestas en que justamente sería interesante que algunas personas bebieran en distintas fuentes para que pudieran hacer una integración.

Necesariamente hay métodos que pueden funcionar por sí mismos, pero personas que están educándose seriamente en caminos abiertos por gente como Perls, o por Rogers o por otros, incluso en las corrientes espirituales tradicionales, podrían constituir una generación con un nivel de sabiduría y presencia mayor, que en la etapa primaveral de la psicología humanista.
Tuve mi sueño hace más de 30 años de fundar una Escuela Integrativa sin haber sentido antes que había hecho una gran integración. Un poco como para tener yo mismo la ocasión de ir más adelante, en los años sesenta, cuando volví de Esalen a Chile. Vino alguien a terapia que trabajaba en una comisión del Senado, y me dieron incluso fondos del Senado. Se fundó en Chile un Centro para el Desarrollo Humano… Total, después emigré y no lo llevé a término, dejé en manos de otros algo que no prosperó. Fue un sueño. Por ejemplo, invité a Charles Brooks, el colaborador de Charlotte Selver, la que introdujo lo que ha circulado como Sensorial Awareness, el primer trabajo de conciencia corporal en los Estados Unidos… Yo mismo llevé la Gestalt hacia el año 65. La combinaba con meditación y con otros elementos que estaban a mi alcance. Y todo eso fue un sueño que no llegó muy lejos en esa época. Pasó a realizarse de una forma diferente cuando después de la experiencia de Arica me sentí en un momento de la vida en que tenía más que transmitir.

Y lo que ofrecí fue una síntesis implícita personal. El primer SAT, que fue en los Estados Unidos en el año 71, consistió originalmente en algunos elementos de lo que había aprendido con Ichazo, con alguna dosis de meditación budista y con algo de mi experiencia como terapeuta. Esas tres cosas constituyeron el núcleo, que fue desarrollándose poco a poco y, cuando tomó la forma del SAT actual, había en mí dos nociones simultáneas. Por una parte ello estaba sirviendo especialmente a la comunidad de gestaltistas de allá, era como un elemento para su formación. Lo que los gestaltistas debían tener como experiencia para hacer realmente un recorrido profundo en sí mismos y para tener a mano las cosas que están al lado de la Gestalt, que son por así decirlo vecinas de la Gestalt interiormente, experiencialmente.

Cae de Perogrullo que son terrenos vecinos el “aquí y ahora” gestáltico con el de la meditación, y terrenos vecinos el de la Gestalt con el de la comprensión analítica, en un sentido amplio. Y también considero análisis el trabajo originado por Bob Hoffman, que constituye una forma sistemática de la vuelta a la infancia para entender qué paso con lo que los psicoanalistas llaman, creo que anacrónicamente, “edípico”. Que es simplemente lo que pasa con el amor y con el odio en el contexto del triángulo original. E incorporé trabajos de asociación libre que ustedes ya conocen, ese laboratorio psicoanalítico que se apoya en la observación del pensamiento, pero con puntos de referencia cambiados desde la teoría de la personalidad del Protoanálisis.

Así que eso ha sido un poco en síntesis. Son cosas que cayeron en mi camino y no puedo dejar de sentir que encajaban muy bien, en una estructura muy coherente. Pienso que cada uno tiene la posibilidad de trabajar con los materiales que le rodean y con las cosas que han pasado en su camino y contribuir a la síntesis, a la integración de territorios de creatividad que han surgido independientemente. También hay una psicoterapia integrativa particular, que es esa que ha venido surgiendo sobre todo en los últimos años, en los que no se ha tratado solamente de mi trabajo, sino de un trabajo asistido por colaboradores muy diestros. Creo que hacia eso va el transpersonalismo.
Aunque la psicología transpersonal tiende a ser, hasta ahora, una terapia con poca psicoterapia. Hay un nivel teórico en el que un individuo ha sido exaltado como bandera del movimiento. La persona que han exaltado los transpersonalistas como para decir «aquí hay una gran persona, y podemos considerarnos un Movimiento, porque tenemos un representante genial». No es un terapeuta, no es una persona que trabaja con personas. Me refiero a Ken Wilber. Es un hombre con una mente científica que ha leído mucho, que tiene intereses religiosos, pero no un terapeuta o un místico, como algunos han pretendido yendo demasiado lejos, por interesante que sea su contribución como pensador. El Movimiento Transpersonal ha hecho como un paraguas, ha creado un espacio para legitimar interés en lo espiritual dentro de la profesión, pero no ha presentado una praxis muy entusiasmante. Sólo están las palabras de los teóricos que dicen que el transpersonalismo no debería ser una cosa separada de lo corporal, no debería ser una cosa separada de la psicología dinámica. Es decir, se habla de lo que debería ser la psicología transpersonal práctica, como una psicología integrativa, como una terapia alternativa.

Y pienso que a eso he encaminado mi actividad, echando mano a los ingredientes más fundamentales comenzando por el mundo de la meditación. Las mismas dimensiones de la meditación pueden encontrarse en cualquier cultura pero en ésto hay que elegir y he elegido el budismo, porque me parece la religión de la meditación por excelencia. De entre las tradiciones, es la de espectro más amplio, más vital, particularmente desde el aporte tibetano, que está cada vez más a mano con la diáspora de los tibetanos después de la invasión china. Así es que he tenido mucha suerte por poder beber en esa fuente a través de muchos maestros. Pero están al alcance de la mano…

Así que meditación y terapia a través de lo analítico y a través de la Gestalt, que es como decir a través de la invitación a la creatividad individual, al trabajo intuitivo desde la experiencia, desde la visión personal. Y también incorporé una serie de ejercicios psicológicos que he ido generando a partir del Eneagrama.El Eneagrama lo recibí desnudo, sin terapia. Como un mapa. Ichazo ni siquiera hizo las descripciones que hago de caracteres. Fue un mapa, muy simple. Y sus discípulos, hasta el día de hoy, no saben reconocer los caracteres. Eso fue un fenómeno SAT. Fue un regalo para mí verlas tan claro, tan sin esfuerzo, cuando empecé a trabajar con grupos después de mi aprendizaje con Ichazo, de forma que otros también reconocían lo que pasaba. Porque estábamos hablando en serio, no en términos académicos. Estábamos en un proceso de desnudamiento psicológico en el que todos se conocían íntimamente. Así que de ahí nació verdaderamente el Eneagrama tal como circula ahora. Pero incluso los americanos se quedaron atrás, yo diría que han comido de segunda mano las migas que caían de mi mesa. Eso fueron todos los libros que se han escrito del Eneagrama, filtraciones de los SAT de los Estados Unidos de los años 71 y 72. No tienen una dimensión transformadora, por mucho que recurran a esta palabra.

Hay personas que tienen la suficiente honradez o la suficiente salud, y como que les basta con ubicarse en el Eneagrama y son impelidos a un cambio. De vez en cuando, uno se encuentra a alguien, por ejemplo un nueve que, apenas se le señala, ve con claridad que compulsivamente está diciendo que sí a todo el mundo. Ya eso basta para que al año siguiente no sea así, al año siguiente dice “aprendí a no estar ocupándome compulsivamente de los demás, ahora estoy ocupándome de mí”. A veces ocurre eso.
Pero pienso que el Eneagrama tal como entró en la cultura americana no es lo mismo que están conociendo ustedes aquí a través del SAT. Este es un trabajo posterior que he desarrollado, de hacer terapia en torno al Eneagrama y de integrarlo todo.

ARJUNA: Porque a la vista de la gran difusión del Eneagrama cabe la sospecha de que, según en qué círculos se utilice, más bien alimenta al ego, en el sentido de etiquetar, o jugar con…CLAUDIO: “¡Mira qué sabio soy yo que se exactamente a dónde perteneces tú!”. Pero eso no sólo lo hacen los eneagramistas, también sucede en Bioenergética y en Rolfing y en otros…

Recuerdo un encuentro con Lowen. Cuando estábamos mucho más verdes ambos, hace treinta años más o menos, hicimos un taller juntos en Nueva York. Yo lo encontré tan “prima donna” que no lo pude soportar. Porque hacía pasear a la gente y decía “¡Ah, mira! , tú tienes una contracción aquí…”, y esto y lo otro. Y la gente quedaba muy impresionada ante algo así, como que viera el alma de los pacientes a través del cuerpo. Y el Eneagrama es tanto más asidero para hacer eso.

Es muy cierto lo que dijo Ichazo a un periodista que quiso hacerle una entrevista hará unos diez años. Publicó un artículo en Los Angeles Times, que era una cosa muy leída, y le puso como título “Whatever is lurking behind the Personality Assessment Cult?” Algo así como “quién sabe el mal o el daño que se esconde en este culto del Personality Assesment”. Este es un término bastante técnico en psicología, que más o menos se traduce por “evaluación de personalidad”. Yo me formé en Estados Unidos, en el Instituto de Personality Assesment de la U. de California antes de conocer el Eneagrama. Y era donde elegían los comandos en la guerra, por ejemplo, cuando se consideró que no servían los tests en forma de cuestionario. Había que ver quién iba a tener el liderazgo, quién iba a tener iniciativa, quién iba a tener las cualidades que se necesitan en una situación de emergencia. Entonces empezaron a poner a prueba a la gente en situaciones como la de pasarse de la copa de un árbol a otra, y a evaluar las iniciativas, el liderazgo y otras cualidades en un test de campo. Ahí fui a parar, y eso se llamaba Personality Assesment. Y el periodista, después de una entrevista con Ichazo, insistía en la mala índole que hay detrás de ese culto a la evaluación de la personalidad.

Es como que el movimiento del Eneagrama en los Estados Unidos se ha convertido realmente en un culto, en tanto que eleva a valor intrínseco algo que no es más que un valor instrumental. El valor verdadero es que alguien pueda conocerse a sí mismo, o que alguien pueda ayudar a otro a una transformación. Y a lo que se rinde culto es a una especie de grandeza de ciertos maestros, de ciertos enseñantes, que se suben a una plataforma especial psíquica. Tal vez esta capacidad de decir alguna cosa nueva sobre el ocho, o de puntualizar algo que han dicho otros. Como una competencia de información sobre el Eneagrama, y de “qué veo yo que no ves tú”. Y se ha creado mucha falsa autoridad. Me siento un poco responsable de eso, porque puede ser como una caricatura de mi propio entusiasmo en aquellos tiempos. Cuando lo hice, en mí había algo más. Estaba conectado, digamos, con un espíritu guía. Cuando digo «espíritu guía», no lo digo como algunos mediums que se sienten conectados con una entidad individual. Nunca supe quién me guiaba, pero que estaba guiado no me cabe duda. Me llegaba una gran inspiración. Pero asimismo me sentía muy especial, y la contaminación narcisista se contagia. Y así se hizo una escuela de narcisismo.

Vi ésto muy reflejado en un comic de Jodorowsky. No se si ustedes han visto El Incal, una serie de cuatro o cinco volúmenes de cómics. El personaje central, que corresponde al Loco del Tarot, es John Difool, ese personaje que tiene un pájaro. Es un ser ordinario que hace todo el viaje y al final llega al Planeta de los Pájaros, al planeta de los seres más desarrollados. El había ganado una gran competencia por lo que le cupo inseminar a la Gran Madre en una excursión a este planeta. Y cuando después de mucho tiempo vuelve a este lugar tan elevado, se ha transformado en un planeta muy mediocre, porque él puso su semilla allí cuando todavía estaba muy verde. Se encuentra un planeta hecho de caricaturas de sí mismo.

Algo así ha habido. Tuve una herencia dudosa cuando ni quise tener herencia. A veces me llaman padre del movimiento del Eneagrama en los Estados Unidos, y yo digo “padre sí, pero es un hijo ilegítimo”. Fue una infiltración, gente que rompió un secreto. Además, lo que presenté en el curso de unos dos años fue sólo un trabajo caracterológico grupal, y luego la gente se ha puesto a adivinar el resto. Así se pusieron ya los jesuitas a especular sobre lo que eran las “ideas divinas”, han reformulado las virtudes, se han echado al bolsillo la cosa.

LAURA: Estoy pensando si podrías aportar una visión de futuro: por dónde te parece que va a ir el cambio social.

CLAUDIO: Si uno mira el mundo, a veces parece que no hubiera cambiado nada desde los peores tiempos.
El nacionalismo hace los mismos estragos que ha hecho a través de toda la historia, la capacidad de entenderse de las naciones es problemática, y de la justicia de la distribución de la riqueza ¡qué hablar! Los problemas, a pesar de que hemos pasado por décadas de marxismo y por décadas de conciencia contemporánea, no parecen haber cambiado mucho en el mundo. Y uno se pregunta si hay verdaderamente esperanzas, o si no es un sueño romántico que vayamos a tener un mundo mejor alguna vez.

Sobre ésto es muy difícil argumentar, sólo puedo compartir un sueño, una visión. A mí me parecería una muy mala inversión haber cultivado este planeta hasta este punto y un absurdo que toda nuestra historia que es como una vida infectada, una vida bastante pobremente vivida, no llegara a florecer, no llegara a liberarse.

Eso me parece ilógico, aunque de acuerdo con una lógica que no es la de la razón sino una lógica poética. Del mismo modo en que el individuo sufre los traumas de su infancia, de su juventud, y llega un momento en el que se libera y en el que todo ese proceso de oscuridad y dolor cobra sentido y se alegra de todo lo que le tocó (y se alegra hasta de los años más oscuros, porque tenía que pasar por eso para llegar a ese glorioso final, a esa conciencia que parecía requerir todo ese alimento) también imagino que en el plano colectivo nos liberaremosde nuestros traumas históricos, y atravesaremos por una transformación. Ya nos vamos liberando poco a poco. Tal vez más en esta generación que en otras generaciones, porque es una generación de muchos buscadores.

Yo creo que estamos en un mundo más consciente, pero que no llega todavía esa conciencia al “quorum”, a la magnitud suficiente de la población necesaria para que el cambio incida en lo político. Los que deciden la marcha de las cosas no son los chamanes. Los políticos y los chamanes viven en dos mundos muy separados.

Pero creo que en algún momento la transformación individual va a reflejarse en la transformación global. Se hará presente el peso de lo obvio. Así es como sucede en grupo, cuando hay una mayoría de personas que ve con claridad lo que le está pasando a uno de ellos, por ciego que éste esté. Lo que muchos están viendo en ese caso es “vox pópuli”, no necesita de muchas palabras para transmitirse. Parecería que el peso de la conciencia grupal hace que el otro vea.
Hoy en día, por ejemplo, cuando se ve una película antigua la gente se ríe. Porque hay ciertas cosas en la cultura de hace veinte años que ya son “demodé”, se nos hacen divertidas. Y cuando leemos escritores antiguos, intelectuales de hace algunos decenios, vemos los absurdos. No es porque seamos tan intelectuales, sino porque estamos un poquito más despiertos, porque compartimos una manera más moderna de ver.

Uno llega a la terapia desde una posición voraz de «dame, dame, dame, yo quiero para mí». Pero si la terapia o la búsqueda espiritual funcionan, llega uno a ponerse más generoso, y cuando uno se pone más generoso está en posición de dar en el mundo. Uno se interesa más por lo que ocurre en torno y está más sensible. Cuando haya más gente así en el mundo… creo que esa es la gran esperanza, porque en los caminos de la política ya llevamos muchos siglos y se ve que la política de poder y el maquiavelismo no llevan a ninguna parte.
Lo único que puede hacer un mundo diferente es un tipo de persona diferente. Como decían los comunistas de antes, pero nunca lo practicaron. Decían que un mundo nuevo necesita un “hombre nuevo”, pero nunca se ocuparon de formar un hombre nuevo. Creo que estamos ahora más interesados en rehacernos a nosotros mismos que en rehacer a los demás. Y, si se quisiera hacer algo por los demás, sigo pensando (como decía en “La Agonía del Patriarcado”) que habría que interesar a los gobiernos en que se tomaran verdaderamente en serio la educación, como algo con una finalidad muy diversa a la que se le ha dado, la educación, restituyéndole a su función más importante de ayudar a la gente a ser más gente. E incluyendo en ella especialmente una educación interpersonal, en bien del ser social. Si eso ocurre a nivel de decisiones gubernamentales, se empezaría a acelerar el proceso de cambiar el mundo.

Entrevista realizada por Laura Martinez, Ramón Ballester y Arjuna Peragón

Artículo extraído de:

http://www.concienciasinfronteras.com/PAGINAS/CONCIENCIA/naranjo.html

27 Octubre 2009 Publicado por Belén Pérez de Prado | General | | Aún no hay comentarios

Zygmunt Bauman “La educación en un mundo de diásporas “

 

 Bauman

 

LA EDUCACIÓN EN UN MUNDO DE DIÁSPORAS*

Traducción de la introducción de la conferencia impartida por Zygmunt Bauman en Barcelona (20 de noviembre 2008) dentro del ciclo Debats D’Educació. Una iniciativa de la Fundació Jaume Bofill, la UOC, Objetiu Inclusió y F7D.

Introducción 

Hoy en día, las ciudades, y particularmente las grandes ciudades como son Londres o Barcelona, son cubos de basura en los cuales se abocan los problemas provocados por la globalización. Así mismo se han convertido en laboratorios en los cuales se experimenta, se pone a prueba (si hay suerte) y se desarrolla el arte de convivir con estos problemas (no el arte de resolverlos). La mayoría de las repercusiones más fundamentales de la globalización, (especialmente el divorcio entre el poder y la política y el cambio de funciones, una vez las asumen las autoridades políticas, en horizontal, hacia los mercados y en vertical, hacia la política de la vida individual) en este momento ya han estado profusamente investigadas y descritas con gran detalle. Por tanto me limitaré a un aspecto concreto del proceso de globalización, que a menudo se relaciona con el cambio paradigmático que ha tenido lugar en el estudio y la teoría de la cultura: es decir, el cambio de los patrones de la migración global.

En la historia de la migración de la era global moderna, ha habido tres fases diferentes. La primera oleada de migración seguía la lógica de un síndrome tripartito: territorialidad de la soberanía, identidad “arraigada” y una actitud proclive a la jardinería (más adelante TRG). Esta fue la migración desde el centro “modernizado” (entendido como el lugar de creación del orden y del progreso económico -las dos principales industrias que fabricaban y extinguían nombres cada vez más grandes de “debilidades humanas”-), que fue en parte la exportación y en parte el desahucio de hasta sesenta millones de personas, una cifra enorme según los estándares del siglo XXI, hacia “tierras vacías” (tierras donde la población nativa podía ser borrada de los cálculos “modernizados”; literalmente, podían no contarse ni tener que dar cuentas, o podían darse por inexistentes o irrelevantes). A los residuos de nativos vivos después de matanzas, epidemias masivas, los colonizadores los han proclamado objetivos de la “misión civilizadora del hombre blanco”.

La segunda oleada de migración se podría tomar mejor como el caso en el que “el imperio vuelve allá de donde emigró”. Con el desmantelamiento de los imperios coloniales, una serie de indígenas, en diversos estadios de su proceso de “mejora cultural”, siguieron a sus colonizadores superiores hasta la metrópolis. Al llegar, se les asignó el único molde que ya se había construido y llevado a la práctica antes, durante la era de la creación de las naciones, para tratar con las categorías llevaban marcada en la oreja la etiqueta de la “asimilación” –un proceso que tenía la intención de aniquilar las diferencias culturales y abocaba a las minorías a ser víctimas de cruzadas Kulturkämpfe y misiones de proselitismo (actualmente rebautizadas, por mor de la “corrección política”, como una “educación ciudadana” encaminada a la “integración”). Esta historia, sin embargo, todavía no ha acabado: una y otra vez, resuena el eco en las declaraciones de intenciones de los políticos que, evidentemente, tienden a seguir los hábitos de la lechuza de Minerva, conocida porque sólo desplegaba sus alas cuando terminaba el día. Igual que con la primera fase de migración, el drama del “imperio que vuelve de donde emigró” se ha querido, en balde, hacer encajar dentro del marco del antiguo síndrome TRG, ahora pasado de moda.

La tercera oleada de migración moderna, que está ahora en pleno apogeo e incluso y tomando impulso, conduce a la era de las diásporas: un archipiélago mundial de asentamientos étnicos, religiosos, lingüísticos, que no hacen caso de la estela trazada con fuego y piedra durante el episodio imperialista-colonial sino que sigue la lógica inducida por la globalización en la redistribución de los recursos vitales. Las diásporas están desperdigadas, difusas, extendidas sobre un montón de territorios aparentemente soberanos ignoran las reivindicaciones territoriales sobre la supremacía de las exigencias y de las obligaciones locales, están atrapadas en el doble, (o múltiple) trance de tener una “doble (o múltiple) nacionalidad” y una doble (o múltiple) lealtad. La migración actual es diferente de la migración de las dos fases anteriores porque se mueve en las dos direcciones (hoy en día prácticamente en todos los países, incluida Gran Bretaña, son “inmigrantes” o “emigrantes”) y no favorece ninguna ruta concreta (las rutas ya no están determinadas por los vínculos imperialistas/ coloniales del pasado). También es diferente porque destruye el antiguo síndrome TGR y lo sustituye por el síndrome EAH (“anclas” extraterritoriales que desplazan las “raices”  como herramientas primarias de identificación y estrategia de caza).

Con la nueva migración se plantea un interrogante sobre cuál es el ligamen entre identidad y ciudadanía, individuo y lugar, vecindario y pertenencia. Jonathan Rutherford (2207:59-60), agudo y perspicaz, observador de los rápidos cambios en los marcos de la unión humana, observa que los residentes de la calle londinense donde viven forman un vecindario de comunidades diversas, y para algunas de estas comunidades, su red no se extiende más allá de la calle de al lado, mientras que hay para quienes se alarga hasta la otra punta del mundo. Es un vecindario con unas fronteras porosas donde es difícil identificar quién pertenece a ellas y quién es forastero. ¿A qué pertenecemos, en esta localidad? Qué es eso a lo que cada uno de nosotros denominamos casa? Y cuando miramos atrás y recordamos como hemos llegado, ¿cuáles son las historias que compartimos?

El hecho de vivir, como el resto de nosotros (o como la mayoría del resto), en una diáspora (¿hasta dónde se alarga?, ¿en qué dirección/es?) situada entre diásporas (¿hasta dónde se alarga?, ¿en qué dirección/es?) ha puesto sobre la mesa obligatoriamente y por primera vez el problema de “el arte de convivir con una diferencia” (puede pasar que este problema sólo se ponga sobre la mesa cuando esta diferencia ya no es vista simplemente como un estorbo temporal y, por tanto, al contrario que en el pasado, cuando hacen falta urgentemente toda una serie de artes, habilidades, enseñanzas y aprendizajes). La idea de los “derechos humanos” promovida en un entorno de EAH para sustituir/complementar la institución TRG de una ciudadanía determinada territorialmente, se traduce hoy en día en “el derecho de continuar siendo diferente”. Con bastantes estorbos, esta nueva interpretación de la idea de los derechos humanos, ha hecho sedimentar, como mucho, la tolerancia; pero todavía ha de comenzar a sedimentar seriamente la solidaridad. Y es discutible si está preparada para concebir una solidaridad de grupo que sea diferente en alguna cosa de la solidaridad de las “redes” volubles y frágiles, predominantemente virtuales, impulsadas y continuamente remodeladas por la interacción de estar conectado y desconectado, y de hacer llamadas y responderlas.

La nueva interpretación de la idea de los derechos humanos deshace las jerarquías y destroza la imaginería de una ascendente (“progresiva”) “evolución cultural”. Las formas de vida flotan, se encuentran, entran en conflicto, chocan, se aferran las unas a las otras, se fusionan, y se escinden (parafraseando a George Simmel) y con la misma gravedad específica. Las continuas imperturbables jerarquías y líneas evolutivas han estado sustituidas por inacabables y endémicamente inconclusas batallas de reconocimiento; o como máximo, por unos órdenes jerárquicos eminentemente renegociables. Imitando a Arquímedes, famoso por insistir (probablemente movido por un tipo de desesperación (que sólo podía ser provocada por la total nebulosidad de su proyecto ) que podía hacer girar el mundo si tenía un apoyo lo suficientemente sólido para hacer de palanca, podríamos decir que seremos capaces de saber quién asimilará a quién, qué disimilitud/idiosincrasia está destinada a caer en picado y cuál a ascender a la cima, si se nos da una jerarquía de las culturas. Pero el hecho es que no tenemos ninguna y es poco probable que recibamos una pronto.

Imagen extraída de 

http://3.bp.blogspot.com/_rd54UpoRXLs/RugyaemH9RI/AAAAAAAAAAk/w3DXBKeMUQk/s320/Bauman.jpg

8 Julio 2009 Publicado por Belén Pérez de Prado | General | | Aún no hay comentarios

Humor y confrontación

 

 

sonriendo

HUMOR Y CONFRONTACIÓN
Por lo general, la confrontación se asocia con dureza, y en consecuencia resulta comprensible la pregunta de algunos participantes del grupo de trabajo sobre la manera de mitigar esa dureza para mantener viva y amigable la relación con los compañeros de confrontación. La confrontación unida al humor es el papel clave a interpretar en la confrontación. La confrontación unida al humor pone en marcha asombrosas innovaciones. El humor y sus hermanas la sonrisa y la risa liberadora constituyen fenómenos cotidianos de los que raramente somos plenamente conscientes. El humor permite al supervisor situarse con benevolencia junto a los supervisandos. El humor supone un apartamiento, un distanciamiento de si mismo. El supervisor se convierte en modelo de aceptación y de la oposición a la confrontación cuando él mismo permite ser confrontado lleno de humor, cuando es capaz de reírse de si mismo. Cuando con ayuda del humor se equilibra la cercanía y distancia en la relación con los supervisandos, no se origina ningún distanciamiento desagradable. De este modo el supervisando puede experimentarse como alguien cuya existencia personal no es cuestionada, capaz de distanciarse con una sonrisa.

Ningún otro escritor aclara mejor la importancia de la risa que Umberto Eco. Su novela “El nombre de la rosa” gira en torno al segundo libro desaparecido de la Poética de Aristóteles, en el que el filósofo hablaba de la risa y de la comedia. Esta obra peligrosa, por cuya causa suceden los crímenes en el monasterio de la novela, la oculta el bibliotecario, el Padre jorge, pues si la risa fuese elevada a la categoría de ciencia, como ocurre en Aristóteles, desaparecería el miedo al demonio, lo que generaría una transformación impresionante. Wilian de Baskerville, el franciscano detective de la novela, previene por ello a su discípulo Adso: “Teme a los profetas de la verdad, Adso, y teme sobre todo a los que están dispuestos a morir por ella…” los profetas de la verdad en la novela, y casi siempre en la realidad, temen la risa, la prohíben y en consecuencia ocultan en la novela de Eco el libro de Aristóteles sobre la risa. El humor y el chiste (nada menos que Freud le dedicó un claro estudio al chiste, aunque el mismo no practicaba técnicas terapéuticas joviales) representan la distensión mediante la risa. Determinadas formas de risa (por ejemplo reírse “a carcajadas”) implican una relajación de la tensión para el cuerpo que se “agita” de risa –de manera análoga a lo que ocurre durante un orgasmo-. Durante la risa también acaece una regresión parcial. La experiencia de la regresión posibilita el aprendizaje. Otro punto de vista: el humor y la risa tienen dos componentes: intrapersonal e interpersonal comunicativo. En principio, como mejor se entiende el humor es contemplando un chiste de cerca; un chiste se compone de dos partes: la fijación del contexto y la agudeza inesperada. El busilis del chiste radica en la chispa súbita, en la repentina e inesperada subversión del contexto. Esta inversión asombrosa, esa aparente incoherencia desplaza la percepción habitual. Lo irreal y lo real están ya yuxtapuestos. La chispa de agudeza trastoca las reglas de la realidad: lo que antes era incompatible adquiere, dentro de un contexto diferente, un sentido nuevo y acertado. Nuestra risa indica que el tiro ha dado en el blanco. El chiste ha prendido. Al menos a corto plazo, sentimos inseguridad, nuestra conciencia es capaz de ampliarse, la seguridad de la realidad se torna frágil y quebradiza desde otra óptica. A cambio de esa transformación de la realidad surge la franqueza, igual que en un Haiku japonés, cuando por ejemplo, dice el verso de Kobayshi Issa (1763-1827): “El gran Buda / presta la nariz para que emprenda el vuelo / la diminuta golondrina.” O como la frase de los judíos (muy apropiada para la supervisión): “No se achique tanto, no es usted tan grande.”

En segundo lugar, el humor se comparte casi siempre con otras personas. Cuando a nosotros mismos nos sucede algo divertido, lo conservamos en la memoria para referirlo una y otra vez. La risa une a la gente: “La sonrisa es el camino más corto entre dos personas”, afirma el refrán chino. El humor es un lenguaje (con reglas, metáforas, metacomunicación). Aristóteles ligo la risa a la comedia, al juguete cómico. Así como el juego genera una metáfora de la realidad, paradójicamente “el humor es al mismo tiempo real e irreal” (Fry 1963, p. 146).
El humor es coercitivo y victorioso. Posee tal eficacia que induce a las personas a liberar la risa y cambia sus opiniones de si mismo y del mundo. Asociamos la risa con amistad, con sensibilidad, con relación y con alegría de vivir. La capacidad de reír, de regresar, a veces de perder el control de si mismo para reintegrarnos después, puede ser considerado como signo de madurez y de salud psíquica (Cfr. Farelli / Brandemma 1974, cap. IV).

Las estrategias con ayuda de las cuales el supervisor puede sacar de su reserva a los supervisandos son, por ejemplo, la exageración, la burla, la caricatura, el sarcasmo, el chiste, la imitación de sus palabras y de su conducta. Pero siempre ha de preservarse la aceptación amistosa: un supervisor jamás ha de satisfacer sus necesidades a costa de los supervisandos.

Autoría: Heinz Jurgen Kersting y Angelica Lehmenkuhler-Leuschner
extraído de http://organizados.files.wordpress.com/2008/07/la-confrontacion-en-la-supervision.pdf

7 Julio 2009 Publicado por Belén Pérez de Prado | General | | Aún no hay comentarios

Nueva dirección; luz y taquígrafos contra maniobras en la oscuridad

dirección de equipos

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(Combinando la formación,  la lectura de diversos autores, la práctica de campo en el asesoramiento y la propia experiencia en dirección de empresa voy concluyendo algunos aspectos que me gustaría compartir en esta reflexión.)

El mero hecho de que a alguien acceda a la dirección de una empresa no significa estar preparado para llevar a cabo las funciones que ese hecho conlleva. No se es medianamente competente hasta que se dan una serie de condiciones que provocan el respeto y la confianza de las personas que conforman el equipo, que son, al fin y al cabo las que determinan si alguien tiene o no tiene autoridad. Una de estas condiciones es la de desarrollar una identidad en el nuevo rol adquirido y para ello algo fundamental es el tiempo, dicen los expertos que se necesitan de 2 años como mínimo para adquirir capacitación y poder asumir todo lo que supone una dirección. Las prisas en este sentido no son buenas consejeras y crean ambientes ficticios que se tornan irrespirables y que provocan  situaciones más unidas a la imposición de la potestas más que al respeto que emana la autoritas. Cada cosa tiene su tiempo y para respetar hay que conocer; el pretender acelerar o bien saltarse ese proceso tiene sus consecuencias.

Existen algunos elementos a tener en cuenta en el aprendizaje de dirección. Por una parte están los complejos elementos contextuales que diferencian cada situación por similar que parezca, así,  no es lo mismo ocupar un puesto de nueva creación que sustituir a una persona y a su vez no es igual que la sustitución sea de alguien que ha llevado a cabo una labor durante años de un modo carismático que la sustitución de una persona impositiva, ni tampoco es lo mismo sustituir a alguien a quién se ha ascendido que a quién se ha puesto de patitas en la calle o cubrir el puesto de dirección por una cuestión heredada, generacional. Las características de cada situación y las expectativas del grupo de trabajo son diferentes y en cualquier caso hay que tenerlas en cuenta.

 

La gestión que se hace de los miedos también tiene su importancia. En muchas ocasiones miedo y deseo van unidos, el ser consciente de cuales son -tanto unos como otros-, el asumirlos poniéndoles palabra y el darles su lugar limpia el camino de malas hierbas y hace el aire más respirable, el clima más humano. Uno de estos miedos va unido a otro aspecto primordial y este es el de desarrollar  la capacidad de aceptar críticas. La postura del sabelotodo, postura por otro lado ficticia que cae a la primera de cambio, es una de las más castrantes, imposibilitadoras y más ridículas que existen. En muchas ocasiones esa actitud –que conlleva una gran dosis de inseguridad- suele  llevar a la persona recién llegada a la dirección a defender a capa y espada algunos temas con actitudes de cabezonería y cerrazón con tediosas justificaciones y a lo que es peor, que en muchos casos se destile un claro mensaje de desprecio no verbal por las personas que conforman el equipo. Estas posturas emiten el lado oscuro del “yo ya sé”… y este no es otro que el “vosotros no tenéis ni idea”. Es difícil respetar a alguien que no respeta y valorar a quién no sabe valorar más allá de lo suyo, todo ello crea muros que provocan legítimas desconfianzas. La flexibilidad, la curiosidad, la congruencia, contar  con la humildad necesaria para aprender y con las habilidades comunicativas para transmitir aquello que se sabe y lo que no, son actitudes a desear en las personas que dirigen y no están reñidas con la seguridad, la consistencia a la hora de aplicar normas y límites. Saber que se sabe y saber que no se sabe es una clave proioritria a la hora de ejercer el poder; formarse, estar al día sobre lo que ocurre en el mundo, profundizar en la formación tanto profesional-técnica como en la personal es otro de los pilares básicos que sostienen una dirección. Una pobreza en este sentido va unida a una pobreza de miras que se suele traducir en un estancamiento y en una paupérrima capacidad de creatividad y de apertura a nuevos retos y objetivos.

Por último el contar con cierta tranquilidad interna a la hora de tomar decisiones es también un elemento decisivo no sólo para obtener unos resultados determinados sino para hacerlo de un modo responsable, que asuma las consecuencias. Se une a este aspecto la capacidad de llevar a cabo una “dirección transformacional”  -aquella que es competente a la hora de contagiar ilusión y ganas-. Ésta comienza por vivenciar la propia actividad con disfrute, lleva consigo vivir el lugar de trabajo con interés y alegría, es contagiosa para los equipos que cuentan con sensores que detectan  toda actividad en un sentido u otro.

Es muy difícil que una persona que sea consciente de dónde viene,  donde está y hacia dónde quiere llevarse, que disfrute de su actividad, que le guíe la confianza en sí y en las personas que le rodean, que sepa valorar los esfuerzos del equipo, que esté formada, que combine curiosidad y ganas con la capacidad de consistencia al perseguir los objetivos de un modo congruente, una persona que se relacione consigo mismo, el grupo, y la tarea de un modo respetuoso, equilibrado y equitativo no consiga el Respeto y valoración de su entorno.

Es conocida la expresión “Lo que se siembra se recoge” (Gálatas, 6:7) y  la sabiduría popular va más allá al decir  ”quien siembra vientos recoge tempestades”. Se podría decir que es justo que los que pretenden llegar a ese status  por caminos de sombra, con intenciones de engordar tanto el ego como el bolsillo terminen buscando ejercer el poder en la sombra lo que puede llevarles a encontrarse con un equipo depotenciado o en permanente conflicto, en un callejón sin salida, estrellados contra el muro que ellos mismos con acciones y omisiones han ido levantando.

23 Junio 2009 Publicado por Belén Pérez de Prado | General | | Aún no hay comentarios

Mobbing ¿también a la dirección de empresa?; contra el abuso en cualquiera de sus variantes

imagen extrhttp://www.elelearning.com/apele/economa_social.html

Mobbing a dirección de empresa, ¿ del servilismo al “self-service”?

Mucho ha llovido desde que en los 60 el profesor Heinz Leymann pusiera nombre al concepto conocido por mobbing. Si bien su inicio va unido a la enseñanza, con el tiempo se entiende por mobbing el acoso moral ejercido en la empresa y en concreto se denominan así a los actos de hostigamiento dirigidos a alguno de los trabajadores, que suponen una violencia psicológica injustificada con graves consecuencias para el afectado y que tienen como objetivo el provocar el abandono del puesto de trabajo.

 

En estos tiempos de la hiperpostmodernidad de Lipovestky, más que líquida según Bauman ya “gaseosa”, en los ámbitos de la empresa a la presión proviniente de la dirección se está ejerciendo una variante del concepto de mobbing. Cada vez son más los casos en los que el hostigamiento amplía su área y también se lleva a cabo por parte de los trabajadores al empresario o a la persona/s encargada/s de la dirección de la empresa. Son cada vez más notorias, y desafortunadamente normalizadas, las ocasiones en las que la víctima se convierte en verdugo y usual encontrar también situaciones de desprotección de la empresa debido a un maluso de los derechos que inicialmente asisten a un trabajador. Por aludir a algunos ejemplos[2] se podría mencionar aquellos, sobradamente conocidos, en los que se hace un uso personal de material de la empresa, se cogen bajas sin justificación y sin tener en cuenta (¡sólo faltaba!) las consecuencias de estos actos en el equipo con el que dicha persona trabaja, ni los efectos de este acto en los clientes y por extensión en la economía de la empresa (y por lo tanto en consecuencia en la propia economía). Actitudes de exigencia de privilegios concedidos en momentos puntuales, otras en las que ante la petición de echar una mano un día ante un apuro los “nones” con el contrato en mano van por delante. Hay veces que ante la asignación de una tarea determinada la respuesta es la negación a hacerla con una coletilla final de “tú haz lo que tengas que hacer, ese no es mi problema” y otras en los que algunas tareas se consideran “rebajarse” ( un caso concreto el dejar unos folletos informativos en varias empresas se vive como una tarea “alienante de repartidor de tres al cuarto” (?!!) y la propuesta sirve de motivo para dejar “bien clarito” que el mero hecho de hacer esa propuesta se considera una enorme falta de respeto (“…y ya os aviso, a la siguiente olvídaros de mí”).

Este tipo de posicionamientos instan, e incluso se podría decir que retan, al empresario a tomar medidas, y se dan muchas veces sabiendo que rescindir un contrato supone un periplo, una no despreciable cantidad económica con la que no siempre se cuenta, más el inconveniente de tener que entrar en la selección de una nueva persona que cubra el puesto; lo cual lleva directamente a dedicar horas, esfuerzo y personal encargado de enseñar y guiar al recién llegado/a, así como a alterar todo el clima general de trabajo al incorporar un elemento nuevo en la empresa, sin olvidar que a veces la escasez de personal formado disponible lleva a “tragar” y tirar para adelante.

 

Y así cada vez es más común encontrar personas con agendas ocultas que al ser contratados omiten datos como el pequeño detalle de que su intención es despedirse directamente tras un semestre “porque a mi lo que me gusta es ir de viaje y es lo que voy a hacer con lo que he ganado” o aquellos en los que justamente cuando tras un periodo de formación cuando ya se está listo para comenzar la tarea de un modo autónomo deciden “acogerse al paro” o bien trasladarse porque ha encontrado pareja en “Borjogullos de la Frontera” o incluso porque es la fiesta mayor de su glorioso pueblo -y eso no se lo puede perder uno por nada del mundo-, sin olvidar a aquellas personas que buscan otro puesto de trabajo al poco de haber comenzado porque “nota que está perdiendo la ilusión del inicio” (??!). Parece estar generalizándose algo así como un “síndrome del falso principiante” y cada vez son más numerosas las personas que pasan de empresa en empresa sin llegar a asentarse definitivamente en ellas. Personas que en ocasiones se estancan en una búsqueda permanente presentándose a entrevistas cuando ya están en la nómina de una empresa con el desubique mental y la desvinculación que supone tener un pie fuera y otro dentro del ámbito de trabajo.

Los dichos y los hechos parecen caminar sendas paralelas condenadas a no encontrarse. Al hacer una entrevista se puede uno topar con personas que como si de un casting se tratara, aparecen con una sartén grande agarrada con las dos manos por el mango en la que saltean sus derechos y condiciones sine fine y sine qua non escritas en un folio por dos caras y terminan su entrevista diciendo: ”te haré saber si me interesas cuando termine mi proceso de selección”. Personas trajeadas e impecables que llenan el aire de conceptos como “espíritu emprendedor”, o “disponibilidad y dedicación total para la empresa”, “ambición positiva”, “gran capacidad de trabajo personal y en equipo”, palabras que se traducen en otros hechos en el camino posterior al examen inicial “yo eso no se hacerlo” o “yo no valgo para eso”, o bien “esta tarea me agobia y yo no vengo aquí para sufrir”. Todo esto puede perfectamente ir unido a la queja perpetua por la incomodidad que supone la corbata que acaba dando paso a la defensa de los derechos inalienables de la persona que se concretizan en usar piercing, cresta y el tanga como símbolo de identidad y de expresión personal. En muchos casos lo que se prometió en un inicio queda en la memoria como un cúmulo de intenciones como aprenderé inglés, dejaré de fumar, me apuntaré a un gimnasio, típicas del primer día del año nuevo.

 

Sin caer en el idealismo, es cada vez más habitual (aunque menos de lo deseable) encontrar empresas conscientes de que la gestión de las relaciones entre las personas son un pilar básico para la marcha de su economía, empresas que están poniendo de su parte para fidelizar tanto al empleado como al cliente y que son conscientes de que, en el mundo de oferta sin fin en el que nos encontramos, el trato personal es el que marca la diferencia. Pero del mismo modo que en la enseñanza se pasó de la teoría de “la letra con sangre entra” al “hay que aprender jugando” -y se ha podido comprobar en la práctica que en ambos casos se cambia un problema por otro-, de igual manera que se va teniendo constancia de que la falta de límites y de respeto, la falta de autodisciplina y de valoración del propio esfuerzo tienen unas consecuencias nefastas. La interpretación que se hace del trabajo como carga, peso y obligación tediosa hace que la satisfacción personal por el estudio o por una tarea bien hecha sea cosa del pasado… ¡o de idiotas! Huelga decir que en ningún momento aquí se trata de luchar contra los derechos del trabajador, ni por supuesto ir en contra de los viajes al caribe. En este artículo no se pretende criminalizar a los trabajadores en su conjunto ni justificar a lo empresarios en genérico, no se trata de ir contra las personas que necesitan bajas médicas en su conjunto; y sí se quiere hacer un énfasis contra el abuso en cualquiera de sus variantes.

Se puede resumir diciendo que en la empresa en muchas de las actitudes de los empleados del servilismo se ha pasado al “self service”, a una sociedad que hace muchas veces una lectura y uso personal de las normas y de contratos con un objetivo único de auto-satisfacción que no parece tener en cuenta a la comunitas y no mira más allá de la negociación de su propio contrato. El refranero se hace eco del pensamieto aristotélico al decir que en el término medio está la virtud y así la corresponsabilidad en el trabajo lleva a ocuparse cada uno de su tarea y todos de la tarea conjunta, el hacerse fuerte en el poder y extralimitarse, el hacer dejación de las obligaciones conlleva consecuencias no sólo para la persona, su equipo, el funcionamiento de la empresa, sino para una gran parte de la misma sociedad en la que nos movemos donde parece promocionarse al listillo, dónde se tira del concepto de “falta de respeto” cada dos por tres rayando lo paranoico; una sociedad en la que se premia al avispado y  en la que el que no corre vuela y en el que se ha fijado en la memoria colectiva el concepto de jefe como sinónimo de cebrón explotador, sociedad que saca cuentas del otro y se presenta poco capaz de ejercer una labora autocrítica y confrontadora con las propias actitudes tóxicas.

Se necesita una actualización de la visión e interpretación de la dirección de empresa que deje atrás el tufillo de otras épocas y se mire al espejo. El acosar al empresario, el arrinconarlo con amenazas, el dejarlo colgado por medio de las actitudes de aprovechamiento, las que se mueven “de abajo arriba”, es tan real como deleznable, estas actitudes deberían tener un nombre y estar acogidas y protegidas por la ley del mismo modo que están contempladas en el caso de los trabajadores. Por lo tanto, el concepto de mobbing también debería incluir ese acoso moral ejercido en la empresa, debería señalar también como nocivos los actos de hostigamiento dirigidos por parte de los trabajadores a la dirección, actos que también suponen una violencia psicológica injustificada y con graves consecuencias no sólo para la persona agredida sino con implicaciones en todos los integrantes de dicha empresa y que tienen como objetivo buscar diferentes beneficios personales, actos que sin duda también pueden derivar en una enfermedad profesional para los miembros de la dirección. Ampliando el campo de visión del tema se podría decir que, según la teoría del profesor Jesús Hernández Aristu, “todo lo personal tiene un carácter social”; estos hechos tienen ya visos de ser una enfermedad social que contagia a más sectores que al de la empresa y está siendo desafortunadamente habitual encontrar a médicos apaleados por sus enfermos, a profesores acosados y vapuleados por padres y madres y a estos chantajeados por su propia prole. Los derechos y sus reivindicaciones en muchos casos estríctamente lícitas copan de tal manera el panorama que no dejan espacio para contemplar los derechos lícitos de los demás.

Vivimos en constante cambio y parece que este pide un enfoque en el que la persona aprenda de la trayectoria histórica que le precede y que como conjunto social se centre en no repetir viejos errores, en dirigirse hacia una nueva consciencia que mejore su calidad de ubicación en sí y en sus entornos para luego interaccionar en las redes humanas que configuran este mundo que por acción u omisión hacemos entre todos.

 

Belén Pérez de Prado

 

 

 

 

[1] con la significación que le atribuye el sociólogo Zygmunt Bauman-

[2] Los casos reflejados en este artículo pertenecen a situaciones reales.

 

17 Junio 2009 Publicado por Belén Pérez de Prado | General | | Aún no hay comentarios

“Los Nadies” de Eduardo Galeano y la masacre Bagua

Sunset Amazonas

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Dedicado a las personas que estan luchando por defender su supervivencia y la de la AMAZONIA PERUANA; en apoyo a sus reivindicaciones.

Sueñan las pulgas con comprarse un perro

y sueñan los nadies con salir de pobres,

que algún mágico día llueva de pronto la buena suerte,

que llueva a cántaros la buena suerte;

pero la buena suerte no llueve ayer, ni hoy, ni mañana, ni nunca,

ni en lloviznita cae del cielo la buena suerte,

por mucho que los nadies la llamen y aunque les pique la mano izquierda,

 o se levanten con el pie derecho, o empiecen el año cambiando de escoba.  


Los nadies: los hijos de nadie, los dueños de nada.  

Los nadies: los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre,

muriendo la vida, jodidos, rejodidos:  

Que no son, aunque sean.  

Que no hablan idiomas, sino dialectos.  

Que no profesan religiones, sino supersticiones.  

Que no hacen arte, sino artesanía.  

Que no practican cultura, sino folklore.  

Que no son seres humanos, sino recursos humanos.  

Que no tienen cara, sino brazos.  

Que no tienen nombre, sino número.  

Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la prensa local.  

Los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata.

 

Eduardo Galeano ( El Libro de los Abrazos)

Fotografía : Atardecer Río Amazonas en< http://www.greptours.com/2005es/Foto/Sunset.jpg>

_______________________________________________________________________________________

Apoyo al Pronunciamiento dirigido a la Comunidad Internacional, a  los Ciudadanos Peruanos al Estado del Perú <pronunciamientoamazonia@gmail.com>

Pronunciamiento Mapuche ante masacre Bagua en <http://peru.indymedia.org/news/2009/06/44490.php>
¿Cuanto vale la vida de un peruano?<
http://www.servindi.org/actualidad/12674>

“El Perú no avanza, en Bagua hay matanza” en www.servindi.org

Más información en <http://www.bbc.co.uk/mundo/america_latina/2009/06/090605_1643_indigenas_incidentes.shtml?s
www.formabiap.org/noticias>

11 Junio 2009 Publicado por Belén Pérez de Prado | General | | 2 comentarios

Mario Benedetti. Defensa de la Alegría

Lunes 18 de mayo de 2009. Ha muerto Mario Benedetti; el mejor homenaje su propia poesía de amor y compromiso.

 

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DEFENSA DE LA ALEGRÍA

Defender la alegría como una trinchera

defenderla del escándalo y la rutina

de la miseria y los miserables

de las ausencias transitorias y las definitivas

defender la alegría como un principio

defenderla del pasmo y las pesadillas

de los neutrales y de los neutrones

de las dulces infamias y los graves diagnósticos

defender la alegría como una bandera

defenderla del rayo y la melancolía

de los ingenuos y de los canallas

de la retórica y los paros cardiacos

de las endemias y las academias

defender la alegría como un destino

defenderla del fuego y de los bomberos

de los suicidas y los homicidas

de las vacaciones y del agobio

de la obligación de estar alegres

defender la alegría como una certeza

defenderla del óxido y la roña de la famosa pátina del tiempo

del relente y del oportunismo

de los proxenetas de la risa

defender la alegría como un derecho

defenderla de dios y del invierno

de las mayúsculas y de la muerte

de los apellidos y las lástimas

del azar y también de la alegría.

 

*Incluido en Antología poética. Mario Benedetti. Alianza Editorial. El libro de bolsillo. Biblioteca de autor BA 0078. Madrid, 1999

18 Mayo 2009 Publicado por Belén Pérez de Prado | General | | 2 comentarios

La Inutilidad de Resistir y Afrontar la Crisis; algunas ideas para sobrevivirla

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“Ahora cualquier necio confunde valor y precio”

Antonio Machado

 

 

En los ámbitos económicos y socio-políticos, se escuchan expresiones como la de  ”Afrontar la crisis” a “Resistirse a la crisis” que enmarcadas en el actual contexto de globalización, mudialización y postmodernidad resultan por anacrónicas bastante poco creibles como vías de partida y posicionamimento. Animar a afrontar y resistir a la crisis lleva a la imagen de un Atlas agotado dándose cabezazos contra el peso del mundo. Resistir a la crisis, afrontarla, aguantarla, soportarla, subsistirla… en nuestros días sugiere un esfuerzo tan ingente  como inútil, en esta reflexión- artículo de opinión propongo el efecto contrario a resistir la crisis, algo similar  a experimentarla, darle la vuelta, estrujarla… aprovechar lo que ocurre -no tanto lo que debería ocurrir ni lo que gustaría que ocurriera- para ubicarse, responsabilizarse para poner un grano de arena de valores en el entorno personal y profesional con la finalidad de aprender, superarse y sobrevivirse a ella.

Para ver la magnitud de aquello a lo que se nos anima a resistir y afrontar podemos echar un vistazo a los indicadores demográficos y de pobreza, a los índices de producción, a los indicadores de movimientos trasnacionales, los índices de desarrollo humano y  los índices ambientales y de sostenibilidad se pude comprobar como dan cuenta de un equilibrio reventado que sólo podrá rectificar su trayectoria si se afronta como tarea común el poner remedio a la enorme desigualdad que existe en la configuración del mundo hoy en día. José Bove activista antiglobalización expresa en el documental Voces contra la Globalización que el “80% de la riqueza del planeta está siendo disfrutado por menos del 20% de la población” y esto se ratifica al observar cómo se invierten los términos y es justamente el 80% de la población del planeta la que  reside en  países subdesarrollados.

Las consecuencias del “capitalismo de casino[1]” son palpables y así se habla de la especulación de la bolsa y la absoluta e impune libertad de circulación del capital, del predominante acaparamiento de poder de las mafias en el mundo[2], del tráfico de personas, órganos, armas, drogas que está generalizado y en muchos casos lamentablemente institucionalizado. Los resultados de este sistema de macro-funcionamiento son patentes. Hay  empresas cuyos beneficios superan el PIB de algunos países[3], la deslocalización de empresas impera y se podría rizar el rizo y hablar de un “Post-Neo colonialismo” en el que se está confinando a personas en barracones de fábricas del horror, en las que la explotación está haciendo estragos[4]. El paro aumenta en los países desarrollados y las empresas se “posan provisionalmente” -más que enraizarse- en aquellos países donde los costos son más bajos y los beneficios mayores sin que éstos reviertan directamente en la mejora de los servicios y en las infraestructuras de sus precarias sociedades. La debilidad de los sindicatos se traduce en un retroceso de los beneficios sociales conseguidos y mejorados a través de los siglos XIX y XX. Toni Negri, catedrático de Teoría del Estado, explica cómo estos fenómenos se producen en grandes periodos de transición y añade “cada vez somos menos trabajadores y más siervos, hace unas décadas épocas ser un trabajador explotado era un objeto de lucha social, hoy en día es un lujo prácticamente”. En algunos aspectos se podría decir que “se traspasa mundo por no saber atender”.

Los Estados y sistemas llamados “democráticos” parecen sufrir una debilidad y fragilidad importantes, mientras tanto el futuro y la tecnología van de la mano ya hay quienes para el 2035 auguran un mundo sin mano de obra así como un mundo de diásporas y revueltas sociales. El catedrático de economía  aplicada en la UAB Arcadi Oliveras denuncia la ausencia de regulación y  la aparición en el mercado de productos financieros especulativos, como los fondos calientes, que han engordado la burbuja financiera y  han traído consecuencias como la restricción del crédito, la falta de confianza de unos bancos en otros y la repercusión de esta situación en los clientes y en sus iniciativas de creación de empresa así como en el pago de hipotecas y la compra de viviendas.

Txente Rekondo[5] en su artículo “Algunos actores de la otra fotografía mundial” expresa: “El escenario mundial se nos presenta a corto plazo con todo un conjunto de peligros intrínsecamente ligados al modelo defendido por los impulsores del status quo actual. Las amenazas provenientes de los cambios demográficos, el cambio climático, la defensa “a ultranza” del estado-nación actual son algunos ejes que deberemos afrontar, como también la proliferación de armas de todo tipo (nucleares, químicas o biológicas), la lucha por los recursos energéticos, la lucha asimétrica entre actores estatales y otros que carecen del mismo, y sobre todo el abuso despiadado de los mecanismos financieros y monetarios (BM, FMI…) para ahogar a pueblos y naciones enteras”.

Las perspectivas por lo tanto se presentan complejas, desalentadoras -y si se me permite bastante poco “afrontables y resistibles”. Todo parece señalar tal como Bauman expresa[6] un éxito total del sistema: el endeudamiento del mundo. “. Según Carlos Talbo -profesor de ciencias políticas- “se ha entrado en una lógica descarnada que puede producir una suerte de big bang, un estallido en la medida en que el caos que se va instalando por todas partes haga que la mecánica general escape del control de los que pusieron en marcha los mecanismos correspondientes”.

La situación pide a gritos una “limpieza general” y un parón para reflexionar dónde y cómo uno puede actuar, cuál es el valor y a qué precio se quiere seguir incidiendo en el mundo. Comienzan a levantarse voces que ante la crisis financiera actual de los países desarrollados – crisis por otra parte nada novedosa para los países subdesarrollados que viven-mueren permanentemente inmersos en ella-  piden que los “señores del mundo” encuentren soluciones dirigidas a re-distribuir la riqueza del planeta.  Mientras dichos “señores” se ponen de acuerdo para que dicha solución llegue, sería interesante ubicarse en la actualidad-real para poner un punto de cordura en las propias actitudes para además sacar de ella todo lo positivo.

El día 21 de enero de 2009, Hussein Barack Obama, en su discurso de toma de posesión de la presidencia de EEUU lanzó al planeta la frase: “El mundo ha cambiado y debemos cambiar con él”[7]. Cambiar parece necesario pero ¿en qué aspectos? ¿De qué manera? ¿Por dónde empezar? La fase de postmodernidad en la que nos enmarcamos se parece estar llegando a tocar fondo, se habla del desnorte generalizado, de falta de confianza, de crisis emocional, de disfunción de parámetros y cánones clásicos, y esto no ha ocurrido porque sí, por generación espontánea, ha sido trabajado, se ha ganado a pulso por parte de políticas concretas llevadas a cabo por personas con nombres y apellidos. Este hecho parece borrarse, parece haber una amnesia colectiva, nuestro mismo lenguaje se ha hecho eco de una enorme falta de responsabilidad de los actos. La pasiva y la despersonalización parecen haberse instalado en nuestras vidas  de esta manera es “la crisis” y no ejecutivos concretos que dirigen una empresa la que la lleva a un ERE, es el sistema y no personas las que han provocado estas consecuencias, la “culpa” la tienen los “equipos” directivos cada vez más jerarquizados más genéricos.

Pero no todo es pesimismo, hay quienes como Prada[8] consideran que la sociedad debe alcanzar un estado de humildad general, una vuelta al valor del trabajo y considera positiva la crisis porque entiende que con ella se volverá a tener unos hábitos éticos y se recuperarán unas relaciones menos histéricas y más humanas en las que la cultura debe tener un valor fundamental.

Arcadi Oliveras considera que deben realizarse reformas en el sistema financiero como crear nuevos sistemas de control -por ejemplo de las agencias de cualificación- y abandonar los modelos de no intervención de los 80 los llevados a cabo en el 5º Ciclo del Capitalismo[9] por Thatcher, Reagan y Pinochet. Olivera se muestra partidario de instaurar la tasa Tobin[10] (creación de un impuesto que grave los movimientos de capitales y por lo tanto de la especulación) e ilustra su opinión con datos contundentes: los movimientos especulativos mueven una cantidad de 400 millones de $ frente a los 10 millones $ que mueven el comercio y servicios. Otro factor a considerar sería la poca capacidad de movilización de dinero para controlar estas situaciones por parte de los Bancos Centrales y señala a los paraísos fiscales y a la propia estructura de la banca como aspectos revisables.

Que el mundo ha cambiado y sigue en permanente cambio es una realidad y es interesante especificar cómo podemos cambiar con él. Llega un momento en el que una vez abierta la caja de Pandora es imposible mirar para otro lado. Ya no sirve la excusa del “yo no puedo hacer nada” todos estamos formando parte de este sarao, para ello es intersante tener en cuenta el posicionemiento propuesto por Arcadi Oliveras, el experto nos recuerda que el ciudadano se relaciona con la economía desde 4 ámbitos, somos trabajadores, consumidores, inversores, contribuyentes y en todos estos ámbitos se puede/ debe tener una postura consciente, responsable y activa. El decrecimiento se plantea como una clara posibilidad de cambio. Como trabajadores se puede abogar por un reparto más equitativo del trabajo entre todos y  apostar por las cooperativas y por que el capital no se aleje del lugar en el que se trabaja. Como consumidores, y ante la evidencia de que se necesitarían dos planetas y medio para poder mantener el ritmo, deberíamos reducir el consumo y reflexionar sobre qué estamos apoyando en nuestros gestos cotidianos como el uso del transporte público, la elección de productos no dañinos para el entorno -como es el caso de latas y envases- y el apoyo a las tiendas tradicionales frente a las grandes cadenas de supermercados. Oliveras insta a informarse sobre las actividades que llevan a cabo las empresas de las que somos clientes e inversores (como es el caso de Movistar y Repsol) y a apoyar a la banca ética y por último como contribuyentes el economista señala la importancia de negarse a aportar el 5,6% del impuesto de la renta, cifra que es empleada por el Gobierno para la adquisición de armas. Con sus palabras, el catedrático exhorta a  la necesidad de no adoptar una postura resignada y pasiva, no escudarnos en la excusa de la impotencia sino a comenzar a poner de nuestra parte para que actuando en lo local se consiga producir cambios en lo global.

Si bien es cierto que uno solo no puede conseguir frenar un tsunami, también lo es que la labor dedicada y concienzuda en lo cotidiano puede comenzar a cambiar las cosas. De alguna manera la labor debería ir dirigida a practicar en activo los valores como el del trabajo frente al del pillaje, el oportunismo y el escaqueo, poner consciencia y ser selectivos manteniendo actitudes sanas y activistas, implicadas a favor de parar la dinámica del mito del ”listillo” de estos últimos tiempos en la que el que aquel que cumple, paga, trabaja y funciona de una manera ética es la excepción, el idiota iluso, aprender a gestionar el fracaso el “gran tabú moderno” tal como Sennet lo describe en La corrosión del carácter,  todo esto puede crear tendencia.  Los cambios en lo global se pueden dar a través de actuar en lo local y para ello parece interesante volver a considerar que la unión hace la fuerza, dejar a un lado las posturas egocéntricas del ”yomemiconmigo”, abandonar el hábito del “mínimo esfuerzo”, la ansiedad de conseguir los objetivos inmediatos, retomar la espera como valor que engendra deseo e ilusión, deshechar el mito del amor que se encuentra para resituarse en el amor que se crea con un esfuerzo por comprender y respetar la individualidad del otro.

Zygmunt Bauman expresa lo siguiente en su libro El arte de la vida : “Nuestra vida, tanto si lo sabemos como si no, y tanto si nos gusta esta noticia como si la lamentamos, es una obra de arte. Para vivir nuestra vida como lo requiere el arte de vivir, como los artistas de cualquier arte, debemos plantearnos retos que sean (al menos en el momento de establecerlos) difíciles de conseguir a bocajarro, debemos escoger objetivos que estén ( al menos en el momento de su elección) mucho más allá de nuestro alcance y unos niveles de excelencia que parezcan tozuda e insultantemente muy por encima de nuestra capacidad (al menos de la que ya poseemos) en todo lo que hacemos o podemos hacer. Tenemos que intentar lo imposible. Y sólo podemos esperar, sin el apoyo de un pronóstico fiable y favorable, que mediante un esfuerzo largo y agotador podremos algún día alcanzar estos niveles y conseguir aquellas metas para, de este modo, ponernos a la altura del reto planetario”

Lograr lo imposible es posible, sólo hace falta echar una mirada al pasado, la justa para recoger el aprendizaje de lo vivido sin regodearse en los fracasos, otra mirada al futuro, la necesaria para situar en ellos los retos e ir haciendo  camino al día, con trabajo, esfuerzo y limpieza,  recuperando el respeto, la espera y con ella el deseo, concientes de que el “efecto mariposa “existe, y es la actitud de todos y cada uno en su ámbito diario la que puede suponer un cambio efectivo y de calidad para el mundo.

 Belén Pérez de Prado.

 

Notas:

1 Término acuñado por Mª José Fariñas profesora de Filosofía del Derecho

2-  Hechos como los que Misha Glenny documenta en su libro Mac Mafia[2] el crimen sin fronteras

3-Documental Voces contra la globalización. 2.  La estrategia de Simbad  en el se aporta el siguiente dato”El volumen de negocios de Exon Mobil, es superior al producto interior bruto de Austria”.

4-  UNICEF denuncia que hay 8,5  millones de niños en trabajo esclavo, muchos de ellos secuestrados o vendidos por 12 euros a las mafias. En Bangladesh, en los suburbos de Dakha hay cantidades de mujeres que trabajan en barracones por 1 o 2 euros al día, la cifra de adultos, hombres y mujeres que trabajan en condiciones infrahumanas está en aumento constante.

5-  Gabinete Vasco de Análisis Internacional (GAIN)

6-  Bauman Zygmunt, “Euducación en un mundo de diásporas” conferencia impartida en Barcelona en febrero del 2009. 

7-  Obama Barak., discurso de investidura 20 enero 2009. La Vanguardia 21 enero 2009.
 8-  Artículo “El Señor de Prada”, El País Semanal. Domingo 1 marzo 2009. Nº 1692

9-  Antoni Ramón. Apuntes Geografía de la Globalización. Humanidades UAB. 2008

10-  Pedreño Andrés. Movimientos de capitales. La tasa Tobin en: Economía y Globalización.

 

21 Marzo 2009 Publicado por Belén Pérez de Prado | General | | Aún no hay comentarios

De Problemas, Conflictos, Soluciones e Interpretaciones de la realidad

 

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  Óleo de Verónica Cabanillas “Nudo Cósmico” veronica-cabanillas.blogspot.com

DE PROBLEMAS, CONFLICTOS Y SOLUCIONES[1]

Dicen los expertos en enfoque sistémico centrado en las soluciones Steve de Shazer e Insoo Kim Berg que para tener un problema no hay cosa mejor que escarbar hasta encontrar algo que  no sea  “normal”, una vez encontrado es necesario ratificarlo como problema y dar un paso más para buscar donde sea -alrededor o debajo las piedras- unos buenos aliados que confirmen la sospecha sin lugar a dudas para que el diagnóstico sea definitivo: tienes un problema. Una vez conseguido esto, lo siguiente es crear una explicación del problema de tal manera que no tenga solución posible (esto es fundamental) y por último comportarse como corresponde a esta “verdad” problemática. ¡Ya está!, uno ya ha conseguido problematizar su existencia y enmarcarse en un contexto de problema que se retroalimenta a sí mismo de tal manera que uno va viviendo su tiempo en un contexto y una dinámica de trueque constante, eligiendo siempre entre males, cambiando mal mayor por otro menor.

Los mismos autores expresan cómo centrarse en hablar de problemas es un modo de aumentarlos y hablar de soluciones es ponerse en el camino de encontrar dichas soluciones, sería algo así como llamarlas, convocarlas.

En ocasiones un modo de gestionar el conflicto puede ser descontextualizarse de él. Para ello sirve de ayuda el estar abierto a percibir las diferencias en el transcurso del tiempo, dirigir la atención a aquello que ha cambiado, responsabilizarse de los hechos y omisiones personales sin ir de víctima ni necesitar culpar a nadie de lo que uno ha hecho y ha dejado hacer a otros en su vida. Entender que no hay situación idéntica a otra  lleva a poder acabar con la profecía del  “mi pasado es mi destino” la que lleva a concluir que “siempre pasa lo mismo”, “yo ya sé que va a pasar, esto ya lo he vivido”. Contextualizar la conducta propia y la de los demás y explicarla como reacción lógica y creativa ayuda, imaginar en detalle el futuro en positivo, ponerse en una situación en la que poder detallar qué haría distinto si volviera a estar mejor también. El sentido del humor es muy útil a la hora de desdramatizar las situaciones, facilita reírse de uno mismo y poder cambiar la perspectiva a la hora de enfocar los mismos temas.

Si se logra recorrer el camino que se sigue para construir el problema, se puede optar por hacerlo de otro modo, esto podría entenderse cómo  un proceso de “deconstrucción” de las piezas una a una hasta llegar al origen de la creación del nudo que ha originado el problema. Situarse de un modo más amable hacia uno mismo abre también una interpretación más generosa y bienpensada de las actitudes de los demás.

 Insoo Berg y Steve de Shazer tienen un lema: “si algo no funciona, o bien no lleva al éxito que uno espera haz otra cosa. Si algo funciona, haz más de lo mismo”.

Si estar dando vuelta al problema no lleva más allá que al sufrimiento, se puede, si así se decide centrarse en dar la vuelta al título del libro de Paul Watzlawick[2] y buscar lo bueno de lo malo. Aplicándolo a la situación actual de crisis uno puede dedicar su tiempo a amargarse la vida, a sentirse impotente esperando que el cliente entre por la puerta, se puede optar por pasar las 8 horas de horario de atención al público frustrado, imaginando todo tipo de desastres, recordándose que uno no confía ni sabe cómo salir del bache ni qué hacer, uno puede autosugestionarse de tal manera que no pegue ojo y provocar sicosomáticamente mil síntomas como que una urticaria recorra todo su cuerpo, o también elegir derivar la ansiedad a base de comer o de cualquier otro hábito compulsivo y mantener una actitud que “salpique” bien al entorno y también existe otro modo de hacer, con la misma situación uno puede optar por actividades diferentes, estar pendiente del trabajo, derivar las llamadas al móvil y salir a la calle, estar abierto al público de otra manera… y mientras el cliente decide entrar o no y la crisis remite o revienta uno puede decidir organizarse y llenar su tiempo y su vida con actividades más productivas, poner en marcha todos los recursos creativos a mano para rentabilizar su situación y ejercer actividades que le hagan sentir bien. ” Sólo por el mero hecho de dejar de fustigarse ya hay un beneficio palpable.

Concentrarse en los valores que se desean para uno mismo en la actividad profesional y personal, dedicar un tiempo a reflexionar y detallar cómo se podrían hacer las cosas de modo que uno disfrute más y mejor, especificar en qué actitudes y hechos concretos podría el entorno notar esa alegría, desprogramar la  actitud de “teatralización dramática”,  hacer una lectura positiva de los hechos propios y de los otros ayuda.  Jesús Hernández Aristu señala el camino al decir “enfocar en los deseos, objetivos, en las actitudes positivas excepcionales, en los éxitos a pesar de que puedan ser pequeños que suponen excepciones más agradables, más liberadoras y satisfactorias”. De la lectura que se hace de los acontecimientos actuales dependen en mucha medida los acontecimientos venideros. Una cicatriz puede causar dolor y complejo, puede ser el motivo para recordar de por vida un infortunio y también puede ser la señal de lo que uno superó y curó, un claro indicador de la suerte de seguir estando vivo.

Al final una acaba concluyendo que se trata de recordar lo que uno en otros momentos ha superado, recordar que no hay mal que cien años dure, que el dolor es muchas veces inevitable pero el sufrimiento siempre es optativo, dedicar un tiempo para reflexionar y priorizar lo que realmente es importante deslindándolo de lo prescindible para terminar en el último lema del anuncio del famoso refresco americano: “Has venido a este mundo para ser feliz”.  

 

[1] Escrito elaborado a partir de datos aportados y de conclusiones personales extraídas del curso de “Aplicación al método sistémico orientado en la solución de problemas a la supervisión”. Impartido por la Dra Sabine Krönchen y Dr Jesús Hernández Aristu en Pamplona 20 febrero 2009. Se puede encontrar más información en la web de Stgeve de Shazwer e Insoo Kim berg http://educationandcounseling.sdstate.edu/CHRDtribute.aspx y de Jesús Hernández Aristu en Ginko. Asesoramiento & Desarrollo Personal http://www.gingko.es/

[2] Watzlawick P, Lo malo de lo bueno. Herder. 5a ed. Barcelona, 2002. 143 págs


12 Marzo 2009 Publicado por Belén Pérez de Prado | General | | 3 comentarios

Importancia de un ambiente positivo en la organización

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“No entendemos las utopías como algo dogmático; al contrario, las entendemos como una realidad que nace de la persona y de la colectividad, que intenta modificar, cambiar, revolucionar las situaciones ancladas en la inercia. Es posible mejorar. Es deseable y urgente”[1]

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La Gestión Cultural como instrumento para la transformación social requiere de una serie de conocimientos y habilidades a la hora de aplicarse. El conocimiento técnico aporta una base esencial y ofrece unas fórmulas de intervención concretas con las que guiarse y así se señala un protocolo que incide en el diagnóstico, planificación, diseño de proyectos -según Espinoza Vergara[2] (1986:33) “especificando sus metas, objetivos, actividades y calendarios de ejecución y recurso”- a lo que se unen las diferentes evaluaciones en diferentes fases del proceso de las acciones que se llevan a cabo en una intervención. En este artículo se señalarán algunos aspectos a considerar a la hora de poner en práctica las habilidades técnicas adquiridas por parte de un/a Gestor/a Cultural/Supervisor/ Coach y se señalarán diferentes autores y posibles líneas de formación que responden a aspectos que aportan consciencia sobre la importancia de contar con un clima positivo en la organización.

 

Escuchando la frase “La vida es lo que pasa cuando uno está haciendo otros planes” se puede constatar que en ocasiones se diseñan proyectos excelentes que sin motivo ni razón aparente no salen adelante. Es conocido el hecho de que muchas veces una idea para la ejecución de un proyecto novedoso o bien el mismo proyecto entero una vez diseñado acaba muriendo antes de nacer o enmoheciendo en un cajón por diversas razones: porque el clima que se crea al llevarlo adelante es demasiado tenso o distendido, porque no están claras las funciones de cada miembro del equipo, por las constantes interferencias de conflictos no cerrados, por rencillas enquistadas que hacen de freno en el historial del equipo/ la entidad, por luchas de poder, por no compartir los objetivos, por falta de información, por el tipo de dirección o por estar hablando de un tema cuando realmente el problema es otro etc.,  

Los proyectos los diseñan, ejecutan y evalúan personas y la mayoría de las veces personas en interacción con otras personas y es en esta interacción donde se producen situaciones que del mismo modo que pueden desconcertar y dividir un equipo, pueden interpretarse como ocasiones de las que se puede aprender a manejarse de una manera productiva.  Para llegar a gestionar asuntos que afectan directamente a otras personas de un modo responsable y de calidad se considera importante comenzar por hacer una gestión productiva de los propios recursos sean estos los de la persona –en este caso el Gestor/a cultural/supervisor/coach- así como los recursos del equipo de trabajo y de la propia entidad,  pero ¿cómo hacerlo?.

 

 

Un lugar por dónde comenzar podría ser el de abrir de un proceso de reflexión que responda la pregunta ¿quién soy yo? que se amplíe con ¿quién soy yo en este equipo? para extenderlo posteriormente con la pregunta ¿quién es el equipo en la entidad? y ésta en el entorno sociocultural en el que esté enmarcado. Con todo ello se buscaría ampliar la consciencia de los elementos que actúan por activa y pasiva de manera que la corresponsabilidad se haga presente y los logros “por suerte o casualidad” se vean sustituidos por logros dónde hay un conocimiento y una comprensión de la complejidad que subyace tras cada interacción, tras cada mensaje verbal o no verbal enviado o no, tras las diferenciaciones y matices que subyacen cada una de las preguntas claves: quién/ qué/ a quién/ cómo/ /dónde/ cuando.

Cada miembro de un equipo añade componentes determinados a través de sus luces y sombras, sus habilidades y sus carencias; cada una de sus actitudes supone un elemento determinante en la lista de ingredientes para la receta del “guiso” final que confeccionará un equipo y que se servirá en forma de proyecto para que otras personas la sigan y cocinen participando y disfrutando. La reflexión sobre cuales son los fuertes y debilidades de la persona, la definición de cuál es el sistema comunicativo personal del/la Gestor/a Cultural/supervisor/coach, su sistema de valores y creencias, cuáles son sus transferencias, sus agendas, sus identificaciones etc., aporta una información y posibilidad de aprendizaje (y desaprendizaje) que puede ser muy beneficioso a la hora de conocer cual es la propia identidad, cuáles son los fuertes, las áreas de mejora y las limitaciones en sus competencias. Se trataría de una reflexión que también vaya dirigida a la conversión de normas en guía y a la revisión y actualización de las creencias de modo que la práctica de la flexibilidad se convierta en una actitud habitual normalizada y asumida como un elemento más de la propia identidad.

 

Pero no son sólo estas las zonas de mejora constante, hay aprendizajes aplicables en el día a día y dirigidos a la mejora de diferentes aspectos como son el  propio lenguaje (PNL), la aceptación de lo que es tal cual se manifiesta (Ruth Cohn[3] y su método de Interacción Centrada en el Tema y la misma Gestalt de Fritz Pearls[4] y su discípulo Claudio Naranjo) y los que permitan una mayor consciencia de lo que uno puede aportar, facilitar y también impedir en su interrelación en equipo y de éste con el entorno; se trata de trabajar todas aquellas reflexiones que profundicen y amplíen en el conocimiento del mapa del propio sistema comunicativo y del de las personas con las que se está en relación en un equipo, algo fundamental a la hora de ejercer la profesión de un modo más responsable. El poder responder al conocimiento emocional habilita para mejorar el relacional. Es importante superar inhibiciones, miedos, gestionar las tensiones propias etc., para posteriormente aprender a situarse ante un equipo que debe responder una demanda o una situación determinada en la que intervenir. Carl Rogers[5] eminente psicólogo, fundador junto con Maslow de la psicología humanista, propone un Camino del ser; habla del Proceso de Convertirse en Persona en su libro del mismo título en castellano y en él desarrolla tres conceptos claves: Transparencia, Congruencia y  Empatía y anima a integrar estos elementos en uno mismo de modo que no se conviertan en técnicas aprendidas que posteriormente olvidar sino que estas actitudes formen parte de uno mismo. Rogers desarrolló el Enfoque Centrado en la Persona (ECP) cuya aplicación  la extiende a todas las interrelaciones humanas.

 

En el prefacio de libro de Paul Watzlawick[6] en Teoría de la comunicación humana[7] el doctor Carlos E. Sluzki[8] escribe: “Nadie nos enseña específicamente cómo se combinan los mensajes verbales y los gestuales, pero de todas maneras se aprenden. Nadie explica en qué consiste una coalición y cómo se propone y corrige, pero su aprendizaje tiene lugar desde el mismo comienzo de la socialización a través de la experiencia interaccional cotidiana. La complejidad de los procesos interaccionales es enorme, y su riqueza informativa, pasmosa.” Paul Watzlawick propone un aprendizaje de cómo funcionan estos mecanismos en las interacciones para agrandar la visión personal y de grupo, para que la comprensión de comportamiento humano se amplíe y diversifique y junto a esta visión también se multipliquen las áreas de exploración y a través del darse cuenta se adquieran nuevos instrumentos para poder entender e incidir en los procesos de un modo positivo.

 

Una vez abierta esta línea de trabajo el siguiente paso va directamente relacionado a conseguir con  un equipo de trabajo en un clima fructífero y para ello hay una serie de competencias que inciden en su  rendimiento más eficaz y eficiente.

Hoy en día los constantes cambios llevan a las organizaciones a necesitar disponer de todos los recursos y capacidades posibles y a comunicar, combinar e interrelacionar conocimientos, destrezas y experiencias para poder afrontar dichas situaciones El éxito en la consecución de los objetivos marcados dependerá en gran medida de la capacidad del Gestor/a Cultural de aplicar en los equipos de trabajo algunos de los principios básicos de comunicación y por lo tanto de relación, participación y cooperación. Según algunos expertos como Habermas y Apel, -citados por Hernandez Aristu- para que en un grupo se de un clima de trabajo positivo y creativo es esencial tener un grado de información similar, estar integrados dentro del proceso, poder ofrecer y explicar la propia opinión con libertad, escuchar y considerar las opiniones ajenas en iguales términos a las propias y estar abierto a reconsiderar y retomar nuevos caminos integrando nuevas opiniones, aspectos e informaciones[9].

 

Roberto Herbosa y Rosa Lopez expresan en su artículo “¿Qué sucede cuando tengo un problema?”[10] “La valoración de las propias posibilidades y las ajenas, en el marco estable y adecuado de comunicación entre colegas, con problemas y dificultades similares a los propios, reduce la ansiedad inicial, confirma la valía profesional y estimula para la optimización de los propios recursos como parte de la consecución de sus objetivos profesionales.”

 

Jesús Hernández Aristu en su artículo “La Supervisión y la Tutoría de prácticas: funciones, objetivos y posibilidades en la formación universitaria”[11] hace énfasis en el Saber estar y comenta cómo éste conlleva una reflexión-trabajo-aprendizaje que como resultado mejora la capacidad de integración dentro de un equipo de personas que actúan en una entidad/organización; todo ello supone aprender a facilitar, colaborar y en su caso también cuestionar e “irritar” determinados procesos a través de una confrontación cuyos fondos y formas se ajusten a la necesidad del equipo y del momento del proceso. Tener en cuenta factores como el tipo de dirección que existe en el equipo, la ideología del grupo, los tabúes, los flujos y pujos en la propia historia del equipo ayuda a situarse de un modo diferente en el aquí-ahora. Todo ello ayuda a configurar en el equipo una identidad profesional que se caracterice por las siguientes cualidades del yo: estabilidad, flexibilidad, creatividad, que suponen a su vez capacidad de diferenciar, distinguir y decidir, si además se abre una posibilidad de desaprendizaje y de ampliación de visión de la realidad el resultado a la hora de diseñar proyectos y acompañar los procesos puede ser de una riqueza extraordinaria y de una gran satisfacción; el mejor antídoto para el fenómeno del “burn-out” de las personas que trabajan en ellos. Toda la información que se pueda recopilar en este sentido ayuda a ubicar tanto la propia labor como las limitaciones de esta y colabora a no interferir en las tareas de otros equipos a la vez que a potenciar los propios ámbitos de funcionamiento.

 

El clima de trabajo adecuado será el caldo que posibilitará que cada elemento del equipo aporte lo mejor de sí y sume fuerzas y sinergias para que cada uno se ocupe de sí mismo y todos de la tarea, para que no haya energías desperdiciadas que desgastan y depotencien al equipo, para que pueda darse el milagro del ideal d’Artagnan, “todos para uno y uno para todos.” En cuanto al clima de la entidad, no siempre los objetivos de los equipos van en total consonancia con los intereses de ésta, en estos casos, la capacidad de afirmación, de negociación, de desarrollar un tacto diplomático y un lenguaje que mantenga abierto el diálogo y sepa pactar los límites con la entidad y buscar las zonas de acuerdo se considera más que deseable y más alcanzable con el desarrollo de los aspectos señalados previamente.

 

En resumen, la realidad muestra que los procesos requieren una formación que va más allá de los aspectos meramente técnico-profesionales –aquellos aspectos cognitivos como el know – y  que señalan el know how, el saber cómo hacer y éstos señalan directamente a factores personales -como la autonomía, la capacidad de reflexión, la habilidad de cambiar de roles y funciones etc.,- a las que se unen competencias sociales como la capacidad de colaborar, de comunicar, negociar y de llegar a un consenso así como la capacidad de “mirar y  ver” e incluso de “hablar para decir”.

Una formación en técnicas como la “Escucha activa”, “feed back” y un “entrenamiento en asertividad” pueden facilitar un clima más distendido en el que el respeto favorezca la riqueza de las diferentes visiones. Autores como Carl Rogers, Ruth Cohn, Paul Watzlawick, Grinder & Bandler, Paulo Freire, Claudio Naranjo, Frederick Perls, Jung, Habermas, Virginia Satir entre otros han dedicado tiempo y esfuerzo en elaborar sus teorías y compartir sus experiencias y reflexiones y todas ellas son ocasiones de aprendizaje valiosas en las que poderse mirar, cuestionar, de las que aprender para avanzar siendo conscientes de que las consecuencias de una Gestión Cultural –adecuada o no- tienen todas ellas efectos directos en personas y por extensión en la sociedad  en la que se incide a la hora de gestionar un proyecto cultural. Una Gestión Cultural puede perfectamente ser un elemento de revolución y cambio para una sociedad que parece estar pidiendo a gritos una nueva forma de interpretar y desentrañar la realidad que nos ha tocado vivir y puede con su aportación pequeña y valiosa conseguir un trocito de utopía: un mundo algo menos desigual y más rico en matices.

 

[1] Renau (1989:5) citado en Gloria Pérez Serrano. Elaboración de Proyectos Sociales. Casos Prácticos. Narcea Ediciones. Madrid 1997

[2] Gloria Pérez Serrano. Elaboración de Proyectos Sociales. Casos Prácticos. Narcea Ediciones. Madrid 1997

[3] En la metodología de esta autora ocupan un  lugar central la autonomía e interdependencia, la libertad y el vínculo unidos al concepto de dar y recibir: límites y crecimiento y conceptos de integración (del pasado y futuro en el aquí ahora de la interacción) y el de balanza (entre el tema o problema, el individuo y el grupo) Ella misma refiere en una de sus obras (Style and Spirit) “todas mis técnicas introductorias tienen como objetivo, despertar la atención de los participantes para que la dirijan al tema correspondiente, a los sentimientos, a las percepciones corporales y a la intención grupal tal y como se pueden usar todas ellas en el momento del aquí-ahora” Citado en Hernández Aristu J., La Supervisión. Un sistema de asesoramiento y orientación para la formación y el trabajo. Editorial Nau Llibres Valencia 2000.

[4] Fritz Pearls, fundador de la terapia Gestalt exponente de la corriente humanista, surgida en EEUU en la década de 1960

[5] Rogers C., A  way of being. Ed. Hougton Mifflin. New York 1995

[6] Psicólogo, sociólogo y filósofo austriaco desarrolló sus investigaciones en el Mental Research Institute de Palo Alto, California. Publicó obras como  El arte de amargarse la vida, Lo bueno de lo malo, ¿Es real la realidad? y Teoría de la Comunicación Humana entre otras. Desarrolló la terapia sistémica constructivista.

[7] Watzlawick P. et alt, Teoría de la Comunicación Humana. Interacciones, patologías y paradojas. Biblioteca de Psicología. Textos Universitarios. Herder. Barcelona 1995

[8] Director del Mental Research Institute, Palo Alto. California.

[9] Tales normas básicas para la comunicación deben ser deducidas desde el concepto de Apel y Habermas de Discurso de las Eticas (Apel 1997, Habermas: ver Apel) y de ahí ellos corresponden al principio de la Comunicación de Comunidad ideal.

[10] Hernández Aristu J., et alt. en La Supervisión: calidad de los servicios .Departamento de Trabajo Social de la Universidad Pública de Navarra. Ediciones Eunate. Pamplona 1999

[11] Hernández Aristu J., La Supervisión. Un sistema de asesoramiento y orientación para la formación y el trabajo. Editorial Nau Llibres Valencia 2000.


9 Marzo 2009 Publicado por Belén Pérez de Prado | General | | 2 comentarios